"Peloduro", veterano y querido murguero de Carmelo fue operado con éxito en Cuba
«No sabe lo que es el paisaje, la atención, y la belleza de las mujeres», agregó con picardía Teodoro Leguisamo, el carmelitano de 84 años que viajó a Cuba para ser operado de cataratas en el marco de la denominada Operación Milagro, un convenio entre el gobierno uruguayo y el cubano para operar gratuitamente de cataratas a los uruguayos indigentes que no pueden pagar los 1.500 dólares que cuesta una operación de este tipo en Uruguay.
Seguramente pondremos el grito en el cielo cuando llegue la cuenta del llamado telefónico que hicimos a Cuba para hablar con Teodoro Leguisamo, el viejo y querido murguero carmelitano más conocido como «Peloduro». Pero valió la pena el esfuerzo porque Teodoro fue uno de los que se quedó unos días más en la isla caribeña y no regresó con el grueso de la delegación que llegó la semana pasada a Carmelo; «es que tenían que operarle el otro ojo y entonces lo dejaron unos días más», nos contó el doctor Eugenio Petit, uno de los responsables del contingente que ya regresó a nuestra ciudad con la mayoría de los operados.
Por eso decidimos llamarlo y luego de unos segundos de hablar con su nieto Matías, que lo acompañó en el viaje, el propio Teodoro nos atendió al otro lado de la línea, a miles de kilómetros de distancia; «y voy a ir nomás mirando por la ventanilla del avión porque veo bárbaro», fue lo primero que nos dijo, recordando que cuando fuimos a su casa antes de viajar a Cuba contó desde las páginas de LA REPUBLICA que su esperanza era volver mirando el paisaje por la ventanilla del avión. «Me operaron un ojo y ya me podía afeitar sólo, no sabe lo bien que se siente. Ahora me operaron el otro ojo y ya veo lo más bien», contó Leguisamo. Dijo que la atención en la isla «es bárbara, nos atienden lo más bien, tanto doctores como enfermeras y asistentes sociales. Además la comida es espectacular», dijo, añadiendo con picardía que «ya estoy operado de los dos ojos y puedo ver el paisaje que es muy hermoso, igual que las mujeres cubanas que son preciosas».
«Llegué ciego»
Cuando le preguntamos por la comida nos dijo que «es muy buena, voy a volver más gordo y no he gastado un solo peso, ni un peso; esto es una maravilla y es increíble». Contó que se levantan alrededor de las 6 de la mañana; «a esa hora vienen a ponerme las gotas en los ojos y al rato me levanto porque ya es de día. Después me quedo afuera hasta las 9 de la noche. De día no podemos salir por el tema del sol, para que no nos lastime la vista, pero de tardecita ya podemos ir a la playa a disfrutar el calor», dijo.
El complejo en el que se hospeda Leguisamo es un viejo balneario con casas de lujo que usaban los ricachones norteamericanos antes que Fidel Castro asumiera el poder en la isla; «estamos en casas muy cómodas a una hora del hospital en La Habana, en donde nos operaron. Cuando entré no vi nada porque llegué ciego, me operaron en el piso 6 y cuando pude ver me di cuenta que el hospital tiene unas comodidades y un lujo bárbaro», contó Leguisamo, quien comparte la casa con otro uruguayo y dos panameños.
Leguisamo no descartó volver a las calles durante el próximo carnaval carmelitano y contó que ya está escribiendo algunas letras «para que me hagan unos versos con todo lo que viví acá». Según explicó, la fecha de retorno a Carmelo está prevista para el miércoles 26 o el jueves 27; «ahora sí voy a ir mirando todo el viaje en el avión como le prometí cuando me entrevistó en mi casa», nos dijo al final del diálogo. *
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