Calendiario

1981-. Este día se conocen las desproscripciones de la primera tanda de políticos.

O sea que los favorecidos podrán ejercer nuevamente sus derechos. Debe recordarse aquel disparate del senil Aparicio Méndez, la nueva máscara de institucionalidad que los militares ubicaron en el cargo de Presidente de la República, en setiembre de 1976, que en su primera acción aprobó el Acto Institucional Nº 4, que fue, en su momento, un burdo intento de desaparición de los políticos. En esa decisión se había acordado la suspensión de los derechos políticos a todos los que alguna vez habían creído poder hacer política. La tarjeta roja fue absurda, impertinente, propia de un desvarío. Por un lado, la veda llegaba a 15 años, o sea que hasta 1991 ninguno de los echados podía decir nada. Por otro lado, tal era la ferocidad del anciano que el silencio y el quietismo del impedimento alcanzaba a todos, todos-todos, aquellos que hubieran tenido impreso su nombre en alguna lista de cualquier partido , aun el de los trabajadores o los laboristas (si existían) en las elecciones de 1966 y 1971, y aunque fueran terceros suplentes de senadores o últimos en los diputados. Menos, todavía, aquellos que habían ejercido cargos en esos dos periodos. Se daba así el caso de un presidente que debía cerrar la boca, Jorge Pacheco Areco, presidente elegido por votos que fueron impugnados en su momento, pero que además en ese instante era embajador de nuestro país. Y ni siquiera Juan María Bordaberry, dictador de estos salvadores de la patria hasta hacia pocos días, podía decir algo.

Les llevó cinco años darse cuenta de la barbarie y este 24 de julio comenzaron a recobrar su libertad de acción política nombres que habían sido relevantes en los gobiernos anteriores a la dictadura . Faltaban todavía los integrantes de la izquierda, del Frente Amplio y algunos que nunca volvieron a competir en las verdaderas elecciones (Seregni, Wilson) pero el paso de liberar a unos 200 políticos, esto es una letanía, ya daba claras señales del agotamiento del régimen militar .

 

FELIZ DIARIO.

A veces los datos se entreveran y debemos confesar que cometimos un olvido garrafal

Cuando el 20 de julio dejamos sin saludar a Dadh Sfeir, la primera actriz del teatro uruguayo, una exquisita, una mujer que atrapa cada creación sobre las tablas pero que además conquista con una personalidad soberbia, donde su humanidad se traduce en brillantez natural, querible. Grande, grande, y perdón por nuestra ausencia.

En este 24 de julio estan de cumpleañeros:

1939: Nace Daniel Viglietti, uno de los cantautores uruguayos que marcaron su tiempo antes de la dictadura, un excelente guitarrista, una voz que verseó su popularidad durante los años del exilio y que mantiene una vigencia profunda como sus temas. Además un comunicador radial con buenos tímpanos.

1939. Nace Alberto Volonté, abogado, político nacionalista, Presidente de UTE durante el gobierno de Lacalle, candidato a la Presidencia en 1995 con «Manos a la Obra», luego Embajador ante el gobierno argentino y ahora dedicado a dirigir en

Uruguay los intereses de la multinacional NEC.

1951. Nace Mercedes González, plástica, ceramista.

1962. Nace Silvia Novarese, actriz con destaque en el área del humor. Años en «Telecataplum» y «Plop», luego en diversos aciertos personales y actual conductora televisiva.

 

LO PIENSO, LO DIGO

«El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgó una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro» . Martin Luther King.

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