Bloquean ley que amplía investigación con las células madre embrionarias
El presidente estadounidense George W. Bush utilizó su poder de veto -por primera vez desde que asumió- para bloquear una ley que busca ampliar la investigación con células madre embrionarias, pese a presiones del Congreso, de la opinión pública y de la comunidad científica.
«Esta ley permitiría poner fin a vidas humanas inocentes con la esperanza de encontrar beneficios médicos para otras: cruza una frontera moral que nuestra sociedad decente necesita respetar, por lo que la veté», dijo Bush en la Casa Blanca, según señala un despacho de AFP. Bush, al igual que la Iglesia católica y la derecha religiosa, considera que los embriones congelados -que sobraron de fecundaciones in vitro- utilizados para la investigación sobre las células madre representan ya un inicio de vida humana y por lo tanto no deben ser sacrificados. Para defender su argumento, el presidente anunció su veto rodeado de niños y bebés nacidos de embriones excedentarios de fecundaciones in vitro, donados e implantados en parejas estériles.
«Estos niños y estas niñas no son piezas de repuesto, nos recuerdan lo que se pierde cuando los embriones son destruidos en nombre de la investigación», declaró Bush. La comunidad científica y los defensores de la investigación con células madre embrionarias destacan por su parte que la gran mayoría de los embriones excedentarios de las fecundaciones in vitro terminan siendo desechados. Casi tres cuartas partes de los estadounidenses se declara favorable al desarrollo de la investigación médica sobre las células madre, y el proyecto de ley también era respaldado por figuras ilustres de la derecha estadounidense, como Nancy Reagan, viuda del ex presidente Ronald Reagan (1981-1989), que falleció tras una larga batalla contra el mal de Alzheimer.
Fiel a sus convicciones
El proyecto fue aprobado por amplias mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes, aunque no reunió las mayorías de dos tercios necesarias en el Congreso para contrarrestar el veto. El texto habría permitido ampliar los límites que impuso el gobierno de Bush en agosto de 2001 al financiamiento, con fondos federales, de la investigación sobre células madre embrionarias. Actualmente los investigadores sólo pueden utilizar fondos federales para trabajar con colonias de células madre cultivadas antes de agosto de 2001, muchas de las cuales son ya inutilizables. La nueva ley les hubiera permitido trabajar con material más reciente, en un estricto marco reglamentado, lo que actualmente pueden hacer sólo con fondos privados.
Aunque los politólogos observan el riesgo político asumido por Bush al aplicar un veto que solo agrada a la derecha religiosa más dura, la Casa Blanca subrayó el miércoles que el presidente solo quiere mantenerse fiel a sus convicciones.
En Londres, Martin Rees, presidente de la Royal Society -academia de las ciencias de Gran Bretaña- opinó que la política estadounidense «está enlenteciendo el esfuerzo mundial para desarrollar terapias para una gama de enfermedades». Bush había previsto que luego de su veto promulgaría otro texto, sobre las células madre adultas, pero ese proyecto no logró la mayoría necesaria en la Cámara de Representantes. Debió por lo tanto contentarse con promulgar otra ley de bioética, que prohíbe el cultivo de embriones con el único fin de investigación, lo que según algunos demócratas no cambia nada a las reglas en vigor. *
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