La nueva ola
Por aquellos días los montevideanos que llegaban de Buenos Aires traían dos novedades. La primera era un libro que hacía capote en las librerías de la calle Florida. Lo había escrito un presidiario americano de nombre Caryl Chessman con el título de «La ley me quiere muerto». Tremendo alegato contra la pena de muerte. La otra novedad, era la noticia de un programa de televisión que hacía furor entre los porteños. Salía los sábados en Canal 13 y se llamaba «El Club del Clan». Los recién llegados te acribillaban con su entusiasmo por esos pibes que cantaban lo que comenzó a llamarse «la nueva ola». Era el inicio de la década de los 60 y había que bancarse los cambios de «los tiempos modernos», como en la película de Chaplin. Ahí estábamos, en el bar «El Llano» de Goes, escuchando al vecino recién llegado de Buenos Aires y sus noticias sobre aquel batacazo espectacular que al poco tiempo estaría en el Canal 4. Nombres que serían muy famosos: Nicky Jones, Lalo Fransen, Perico Gómez, Violeta Rivas, Jollie Land, Palito Ortega y Chico Novarro. También estaban Raúl Lavié y el petiso Cobián, llamado «Tanguito», que le daban al dos por cuatro aunque con temas nuevos.
Era la época de una música llamada «el twist», que te hacía mover el esqueleto, al decir de una doña que no podía controlar a su nieta que bailaba frente a la tele haciendo temblar las copas del cristalero. La RCA Víctor se forró de guita con «La media medalla», «Despeinada», «El baile del ladrillo» y la tropicalísima «El Camaleón». Cuando ese Club del Clan llegaba para actuar en Montevideo se hospedaba en el Hotel Crillón de Andes. Se presentaban en los bailes del Sud América, El Coben y las pitucas veladas de Chez Carlos, «la curva del ensueño». Enseguida a esos pibes del Clan les salió una competencia que iba por Teleonce. Un programa llamado «Ritmo y Juventud», con Danielo, Roxana, Boby Capó y el cuarteto de Jerry y los Hi-Fi. Por ahí también aparecieron otros cantantes que, sin pertenecer a esos programas, supieron de la fama, como Billy Cafaro y Leo Dan, que hacían dar a las chicas unos alaridos y aullidos poniendo la voz finita.
Entre los compositores que les escribían las letras ninguno fue tan fecundo como Dino Ramos. Infatigable autor, genial charlista y animador, todo eso fue el popular Dino, que cuando llegaba a Montevideo siempre se lo veía en el Bar Jauja de Bartolomé Mitre. Otro gran compositor de la nueva ola fue Ben Molar, quien además realizaba las versiones en castellano de los éxitos del americano Paul Anka.
La nueva ola también llegaba desde Chile con Antonio Prieto y sus éxitos «Cuando caliente el sol» y «La novia», que a la vez se transformaron en taquilleras películas. Buzos de colorinches, jopos, sacos y corbatas finitas de banlon y un montón de canciones que te alegraban el corazón. «Â¡Dale vení a bailar que llegó la nueva ola!» Con más recuerdos y música los esperamos en la 1410 AM LIBRE. *
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