Inspección de la cruz del cerro Pan de Azúcar espera por arreglo de helicóptero
Tras la denuncia formulada en la Junta Departamental de Maldonado, por el edil frenteamplista Alejandro Martínez, respecto al alto grado de deterioro de la cruz de 35 metros que corona el cerro Pan de Azúcar, la Intendencia Municipal dispuso inmediatamente una serie de medidas.
La primera de ellas fue prohibir el acceso a la cruz hasta tanto no se haga una evaluación técnica de la estructura, y la segunda, enviar al lugar un grupo de técnicos para corroborar lo denunciado y elaborar un informe.
En virtud de que el acceso a la cumbre ingresando por la Reserva de Fauna del Cerro Pan de Azúcar es natural y solo cuenta con algunas marcas en las rocas -puntos de color rojo que van delineando el sendero-, se pidió apoyo a la Base Aeronaval cercana para realizar el viaje de los técnicos en un helicóptero que, como señalamos, se encuentra con desperfectos.
Peligro latente
La histórica cruz de cemento de 35 metros de altura -inaugurada en el año 1933-, que se erige en la cumbre del cerro Pan de Azúcar, entre las ciudades de Piriápolis y Pan de Azúcar, fue visitada el pasado sábado 1º de julio por el edil frenteamplista Alejandro Martínez, quien tomó gran cantidad de fotografías que confirmaron el estado de abandono y deterioro de la estructura, su interior y también su entorno.
Tres días después, el curul expuso en la Junta Departamental la grave situación que había detectado y aportó todo el material gráfico que había recogido.
Más allá de la suciedad del entorno, y la gran cantidad de graffitis y pinturas estampadas tanto fuera como dentro de la cruz, alertó sobre el pronunciado deterioro de la propia estructura.
«Observando más técnicamente la cruz vemos daños estructurales, como hierros a la vista en muy mal estado, e incluso en partes críticas como en los soportes de los grandes brazos de 14 metros de largo, que tienen una capacidad de hasta 20 personas sentadas cada uno, situación que entiendo que en caso de ser necesario en épocas de mucha afluencia de turismo, tendría que regularse la entrada de personas», afirmó el edil.
Respecto a la escalera caracol –de unos 30 metros de altura–, que lleva hasta los brazos, aseguró que «también está deteriorada a pesar de que se ven intentos fallidos anteriores para proteger el hierro con pintura y mortero de arena y cemento.
Al llegar a los brazos seguimos encontrándonos con el feo aspecto de las pintadas en las paredes, pero la parte más preocupante de la estructura es aquí donde la podemos apreciar de cerca, partes de hormigón faltante que dejan a la vista el hierro en muy alto estado de oxidación y en algunas zonas hierro inexistente», además, «se ven grietas en el suelo y techo de estas galerías panorámicas, pero lo que más me preocupó fue la acumulación de agua en el brazo Este, como si estuviera quebrándose a la altura de los soportes inferiores».
El grupo de técnicos municipales que están a la espera de un helicóptero para viajar hasta la cumbre del cerro Pan de Azúcar y efectuar un pormenorizado análisis de la imponente cruz, estará integrado por los ingenieros Pereira y Pertusso y el arquitecto Venturini, todos de la comuna fernandina.
Histórica y turística
Alejandro Martínez lamentó que la situación que se constata no haya sido antes atendida debidamente, habida cuenta de que el lugar se constituye en un mirador espectacular del Este uruguayo, desde donde se puede observar el balneario de Piriápolis y el mar -al Sur-, la ciudad de Pan de Azúcar y las sierras de las Animas -al Norte-, al igual que con buen tiempo Punta del Este y la isla Gorriti -al Este-.
Pero más aun, porque «la cruz del cerro Pan de Azúcar es un símbolo que identifica la zona y los vecinos de los alrededores nos sentimos identificados con ella; este es un paseo imperdible para los visitantes, como es la estatua de la Libertad en Nueva York con mirador panorámico; el nuevo cristo de Camboriú, que tiene un haz de luz que ilumina la ciudad, y lo identifica como un centro atractivo para los visitantes y turistas por las noches. Otro ejemplo es el Cristo Redentor del Cerro Corcovado en Rio de Janeiro, obra más comparativa por haberse realizado con el mismo motivo y en el mismo año (1933), este ha sido mucho más conservado y auspiciado por el país, convirtiéndose en símbolo representativo de Brasil a nivel internacional». *
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