Autoridades nacionales "me han dado la espalda" y en setiembre se va otra tanda

Damnificado denuncia "tráfico de trabajadores hacia Nueva Zelanda"

Además, el costo del pasaje «lo descontaban durante dos años, superando el valor original del mismo». Cuando Iroldi mostró disconformidad, «bajo presión me hicieron firmar un documento como que extrañaba a mi familia y regresé a Uruguay en enero de 2006″. Acudió a LA REPUBLICA para «sacarle la careta a quienes son responsables de todo esto».

Iroldi se enteró de una oferta laboral en el ramo de la construcción y para ello se dirigió a la curtiembre Curtifran, donde el empresario Fredy Chamian informa de la oportunidad de trabajo en Nueva Zelanda para construir casas prefabricadas, dijo a LA REPUBLICA Francisco Iroldi. Para ello debían, según narró el trabajador, «sacarnos el pasaporte -que sostenía en la mano-, certificado de buena conducta, certificados laborales de parte del Estado como trabajadores de la construcción, así como abonar el importe del visado». El día que viajaron rumbo a Nueva Zelanda, 10 de agosto de 2005, se le entregó junto al pasaje y pasaporte un carnet de profesor de la Escuela de Trabajo del Uruguay (UTU) y en el mismo las filiaciones y fotografía de cada uno de los trabajadores. «El documento falso aportado es para saltear el aeropuerto uruguayo, según nos informa el hombre que nos entregó los documentos», dijo. El 12 de agosto a las 6:00 horas AM llegaron a destino y fueron recibidos «por el señor Paul Barris, quien nos conduce a la estación de tren y nos comunica que nos van a esperar en Palmerston North -ciudad- para luego conducirnos a su Hotel Carramar, donde nos alojamos tres días».

 

Un pasaje invalorable

Luego fueron citados para una reunión informativa donde Barris explica lo mismo que les explicó Chamian: «ganaríamos U$S 1.400 americanos en moneda de Nueva Zelanda y se nos descontarían U$S N.Z. 120 (120 dólares neozelandeses) por semana para saldar el importe del pasaje y luego se volvería al sueldo original. Comunica que el alquiler no sería cobrado a cuatro de nosotros porque íbamos a vivir en una casilla abandonada que tenía en medio del campo. Y añade que la línea telefónica y el servicio lo iba a solventar este señor». Cuando llega el mes de noviembre los trabajadores creyeron estar informados que el tiempo de descuento de los U$SNZ 120 llegaba a su fin. «En ese entonces arribó a Nueva Zelanda Fredey Chamian y junto a Barris conversan conmigo y con Francisco Arrieta -otro de los trabajadores- y sostienen frente al reclamo de que era injusto tener que pagar el monto del pasaje durante dos años, a lo que respondieron que «hubo que pagar muchas coimas» incluyendo a un doctor del Hospital Británico del Uruguay -quien nos realizó una placa pulmonar- y finaliza diciéndonos: -Si no te gusta andate «.Asimismo, el trabajador Iroldi sufre un accidente y fue atendido. «Pero no tuve un día de licencia médica luego de haber sufrido una cisura de ocho puntos».

 

Centro de competencia promocionado

La empresa para la cual trabajaba Iroldi se llama Keegan Ltda, «pero en los recibos de sueldo el descuento del pasaje decía Valor Real Ltda, que pertenece a Barris». Un diario denominado «El Guardián» realiza una nota al emprendimiento (ver infografía), destacando la presencia de trabajadores uruguayos.

Iroldi ante la situación acude a la Interpol para denunciar que «me llevaron engañado, bajo presión me hacen firmar un documento como que extrañaba a mi familia para volver a Uruguay. Además del destrato y la discriminación, ya que no teníamos teléfono, nos cortaron el agua. Nos sentíamos presos en libertad -estuvimos un mes y medio en el medio del campo sin teléfono-. La ropa era inadecuada para la tarea a realizar, que resultó ser otra para la cual estábamos contratados. Es un tráfico de trabajadores porque sale más barata la mano de obra. Fuimos como mano de obra calificada, pero nos pagaban como peones». Por esa razón, Iroldi desde Nueva Zelanda se contactó con el sindicato de los constructores, la cancillería uruguaya en Australia y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, y el de Trabajo. «Todos en Uruguay me dieron la espalda; estamos en una burocracia tremenda. Quiero sacarle la careta a los involucrados y que me resarzan los daños y prejuicios».

LA REPUBLICA consultó al empresario Fredy Chamian, quien citaba Iroldi como el contacto desde Uruguay. «No tengo nada que ver con el tema». Consultado sobre si conocía a Francisco Iroldi sostuvo que «sí» porque fue tomado en cuenta en una búsqueda de personal pero que desconocía todo lo mencionado por Iroldi.

 

RREE no reconoce denuncia

No obstante, el director del Departamento 20 del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mrree), Alvaro Portillo, señaló a este matutino que «si bien Iroldi visitó el ministerio y dialogó sobre lo sucedido en Nueva Zelanda no hay constancia de denuncia». Aunque admitió que de suceder lo que denuncia el trabajador ameritaría una investigación. Consultado sobre la cantidad de casos que se informan en el departamento por estos motivos señaló: «Se reciben algunas denuncias sobre este asunto, pero han ocurrido otros casos.

Lo que pretende Departamento 20 es brindar apoyo al compatriota en todos los ámbitos».*

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