Familia uruguaya en España socorre a refugiada de campamento argelino
«Caminando por la calle donde vivo vi por casualidad un anuncio del programa. Apenas llegué a casa se lo planteé a mi marido Francisco y a mi hija Arantxa, de 12 años, ambos uruguayos, y enseguida estuvieron de acuerdo», contó ayer a LA REPUBLICA Sandra Monteverde desde Cartagena, ubicada en la provincia española de Murcia.
El programa consiste en alojar durante julio y agosto a niños de 8 a 13 años de la República Arabe Saharaui Democrática, que actualmente viven en un campamento de refugiados de Tinduf (en el desierto de Argelia) ya que su territorio se encuentra bajo ocupación del ejército marroquí. Saharaui limita con Marruecos, Mauritania, Argelia y el océano Atlántico, que lo separa de las Islas Canarias.
Los responsables del proyecto indicaron que se lleva adelante por varias razones: para que los niños, que viven en condiciones mínimas, tengan acceso a una revisión médica que les permita sanar posibles enfermedades y a una buena alimentación durante los dos meses de alojamiento. Además les brinda la posibilidad de conocer formas distintas de vida y de evitar el verano agobiante de Argelia.
Maalouma fue una de los 9 mil niños saharauies que viajaron este año a España en el marco del programa. La niña de diez años se está hospedando desde los primeros días del mes en la casa de los uruguayos, quienes se sumaron a este proyecto porque consideran que el intercambio «hace crecer mucho a las personas», además de tener la posibilidad de «ayudar a niños que no la pasan nada bien».
Tímida y dulce
Después de describir a Maalouma como una niña «muy pequeña, tímida y con una dulzura inconmensurable», Monteverde dijo que llegó sólo con la ropa que «traía puesta, pero acá ya nos habíamos puesto en campaña y teníamos un montón de cosas para ella».
Es que las familias acogedoras se comprometen a cuidar al niño, atenderlo, vestirlo, integrarlo en la vida familiar en todos sus aspectos y en caso de que fuera necesario, les tienen que brindar la atención médica necesaria, además de otras obligaciones.
Si bien la mujer contó que se encariñaron con la niña a las horas de haber aterrizado, aclaró que para ingresar al programa «hay que firmar un papel donde, entre otros puntos, se expresa claramente que está prohibido iniciar los trámites de adopción. Los chicos tienen su familia y su vida en otro lugar. Si uno va a visitar el Palacio de Buckingham y se queda durante dos meses, por más que le haya encantado después le agarran ganas de volver. Con ellos sucede lo mismo porque su gente está en Argelia».
Con el idioma no hay problema porque el español es la segunda lengua de los saharauies. Además la niña llegó este año a España por tercera vez, por lo que ya está bastante adaptada a las costumbres de ese país. «Aprendemos mucho de ella, sobre todo a valorar las pequeñas cosas de todos los días, que son las que deberían hacernos felices», dijo Monteverde, para luego asegurar que seguramente los años próximos repetirán la experiencia vivida durante los dos meses de verano europeo. *
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