Padre denuncia que su hija fue llevada a España por la madre sin autorización
El 1º de agosto de 2003, Ernesto De Mello y Mariana Rosas tuvieron a su hija Julieta. Debido a que nunca vivieron juntos, ambos acordaron mantener una guardia compartida, además de la pensión alimenticia que debía afrontar el padre de la niña. «Veía a mi hija dos veces por semana y se quedaba conmigo un fin de semana entero cada 15 días», contó el padre.
Ernesto y Mariana tenían una relación cordial hasta que en setiembre del año pasado ella deslizó la posibilidad de irse a vivir a España y llevar a la niña. «No sólo le dije que no, porque yo perfectamente podía mantener a mi hija en Uruguay sino que, ante el miedo de que realmente lo hiciera, presenté a fines de octubre en un Juzgado de Familia el pedido de cierre de fronteras».
Después de cuatro meses, la Justicia dio lugar al pedido de Ernesto; el dictamen se firmó el 16 de febrero de este año. Pero ni siquiera eso impidió que Julieta saliera del país. Dos días más tarde, el 18 de febrero, Mariana viajó con su hija a España. «Me dijeron que la comunicación tardó en llegar desde el juzgado a Migraciones, por eso mi hija tuvo autorización para salir».
Ya que se trata de una menor, para traspasar la frontera se necesita la autorización de ambos padres. «Como yo me negué a dársela, falsificó el documento correspondiente y se fue. En ese papel aparece mi firma y yo nunca autoricé esa salida, no firmé nada». Ernesto se enteró de lo sucedido cuando Mariana lo llamó desde España para comunicárselo.
«A mí me hubieran traído de los pelos»
Inmediatamente, el joven radicó dos denuncias, una en la Justicia Penal por falsificación de su firma y otra en el Juzgado de Familia por la salida de su hija del país. El juez en lo penal Rolando Vomero aún no se expidió sobre el caso, pero sí lo hizo la jueza de familia Miriam Mussi. El 30 de junio pasado, la magistrada pidió la restitución de la menor a Uruguay.
Ahora, este trámite debe ser aprobado por una autoridad central y luego ser comunicado en España. Si bien Ernesto no baja los brazos, tampoco le dio demasiadas esperanzas que un abogado especializado en estos casos le haya dicho que es «muy difícil que España autorice» la vuelta de su hija.
Desde el 18 de febrero, el joven sólo habló «una vez» con Julieta y «fueron dos minutos». Después de asegurar que «en todo momento» se hizo cargo de su hija, sostuvo: «Lo único que me importa es recuperar a mi hija, ella es mi vida. Si la madre no puede mantenerla porque no trabaja, yo sí puedo, no había necesidad de que se fuera».
Aunque no pierde las esperanzas de recuperarla, el joven dijo: «Si yo, hombre, me hubiera llevado a la niña ya me hubieran traído de los pelos. Como el 99 por ciento de los padres son ausentes, siempre se le da la derecha a las mamás en estos casos». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad