Carambola: savias en el jazz latino
El Fondo de Cultura Económica editó en México el año pasado el libro Carambola: vidas en el jazz latino, que ahora está a la venta en Uruguay gracias a la Distribuidora Gussi.
El autor es el filósofo y musicólogo belga Luc Delannoy, un enamorado del jazz y de sus vertientes latinas. Su libro viene a complementar otro que ya había escrito hace un lustro y que historiaba la génesis y evolución de esta música. Esta vez, su interés se proyecta sobre los músicos y hacedores del jazz latino y sobre todo lo que ocurre en los varios países donde se practica este género.
Es así que escribe largamente sobre el jazz afrocubano, pero también sobre Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, Perú, México, República Dominicana, Costa Rica y otros territorios, demostrando un profundo conocimiento de sus particularidades folclóricas. Aprovecha para transcribir los extensos reportajes realizados a figuras como el baterista Bobby Sanabria, el percusionista Marlon Simon, la flautista Andrea Brachfeld, la cantante Katie Viqueira, el compositor Yayo Morales y muchos otros, entre ellos los uruguayos Nando Michelin, Federico Britos y el comunicador Jorge Rocha.
Es abrumadora la cantidad de nombres que maneja y, por lo tanto, constituye una omisión seria en esta edición la ausencia de un índice onomástico que permita ubicar rápidamente a un artista determinado.
«El jazz latino es una comunión de ritmos afrolatinos, de estructuras armónicas y de improvisación propios del jazz», escribe Delannoy. «Con el paso de los años, se ha abierto de igual manera a las melodías y los ritmos amerindios, quechuas, nahuas, mayas, guaranís y tupí-guaranís, que como mezclas y mestizajes constituyen una dinámica fundamental». Delannoy hace notar que desde sus comienzos el jazz latino estuvo en permanente movimiento y narra las primeras migraciones de músicos e instrumentos entre Asia, Europa y América y las influencias árabes, judías, africanas e islámicas. Habla de la autenticidad de las tradiciones, pero justifica y aplaude el avance del progreso tecnológico en los instrumentos electrónicos y alerta sobre los peligros de la piratería y la violación de los derechos de autor.
El libro no incluye fotografías ni partituras, pero sí apéndices con extensa discografía y bibliografía. Por lo que puede leerse en este volumen de 403 páginas, se confirma que este estudioso belga es uno de los más enjundiosos especialistas del tema. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad