Como usted mande
Ah, Martín Fierro, qué visionario.
«Â¡Es de almirar la destreza/ con que la lanza manejan!/ De perseguir nunca dejan,/ y nos traiban apretaos./ ¡Si queríamos, de apuraos,/ salirnos por las orejas¡».
Así nos sentimos los periodistas uruguayos. Nos ha bastado enterarnos de una propuesta –de algún modo hay que llamarla– del director de Turismo de la Intendencia de Maldonado. Este buen hombre, preocupado por lo que escriben ciertos colegas compatriotas en medios argentinos, pretende «incorporar a los medios de comunicación a una estrategia de Estado en materia turística» para evitar impactos negativos en el vecino país.
Aparentemente, tales periodistas habrían deslizado algún comentario negativo sobre Punta del Este –y sería igual que lo hubiesen hecho en medios uruguayos–, en ejercicio de su libertad de pensamiento crítico. El buen señor de marras opina que «se está dado una mala imagen» del balneario y ha expuesto una interrogante surrealista: ¿cómo sumar a los comunicadores al esfuerzo promocional del Estado y de los empresarios, tratando de preservar, al mismo tiempo, su derecho a la libre expresión?
Oro por las noches, desde que leí esto, rogando que sea una versión errónea (total, nos equivocamos tanto los periodistas). De otro modo habría que indagar si el buen señor se halla en su juicio. Porque ¿en qué cabeza sana (y democrática) puede caber la idea de que el periodismo se incorpore a una política de Estado? ¿Y qué significa esa entelequia de «tratar de preservar el derecho a la libre expresión»? Caramba, no es cosa de tratar, ¡se acepta y se respeta!
Y, sí, viene a mi mente, otra vez, aquel diálogo de una célebre novela gallega:
-Yo sé que es usted un hombre discreto que no se va de la lengua, pero a lo mejor, por un casual, se le escapaba a usted algo y ya teníamos monserga para quince días.
-Descuide, y muchas gracias. No hablaré, por la cuenta que me trae.
-Muchas gracias.
-No hay que darlas. Lo que yo quiero es que usted trabaje a gusto. *
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