El antiguo "boulevard" Sarandí sigue atrayendo inversiones

Peatonal Bacacay transforma su movida nocturna en paseo de compras diurno

La estética masculina Barb´s es un referente de la Peatonal Bacacay: hace más de 25 años que recibe a sus clientes en la calle que desemboca en el Teatro Solís. El comercio funcionó durante un cuarto de siglo en el local de Bacacay 1333, pero «el brusco aumento de alquiler» que impuso el dueño de la propiedad obligó a sus titulares, José Luis Barcia y Marcelo Montero, a mudarse.

«No podíamos irnos muy lejos de esta calle por nuestros clientes, que no viven sólo en el centro de Montevideo sino que vienen desde otros barrios hasta acá», contaron ambos ayer a LA REPUBLICA desde su nuevo local de Bacacay, ubicado frente al que abandonaron hace unos meses.

Antes de mudarse, pagaban por un local de 40 metros cuadrados unos 8 mil pesos mensuales, más mil pesos de gastos comunes. «Para renovar el contrato el dueño del negocio nos llegó a pedir 31 mil pesos, casi el cuádruple de lo que pagábamos. Estábamos dispuestos a ofrecer hasta 16 mil pesos pero más era una barbaridad. El local donde trabajamos ahora nos cuesta 8.500 pesos».

Para Barcia, los dueños de los locales «se creen que la peatonal Bacacay es la quinta avenida, y están muy equivocados. Hay pubs que tuvieron que cerrar porque no juntaban dos cubiertos por noche». Alfredo, dueño del bar que funcionó durante 5 años en Bacacay 1327, fue uno de ellos. Después de luchar contra «los aumentos del alquiler, los empleados y el Estado», en enero cerró su comercio gastronómico.

Decidido a no incursionar más en el rubro, el hombre puso a la venta desde las jarras para sangría hasta la mesada de mármol y los extractores de aire industriales que compró para abrir el bar. Así lo revela un cartel colgado en la puerta del local, que se suma a otros tres de la cuadra que también mantienen cerradas sus puertas.

En el local de Bacacay 1319 se lee que «conflictos generados con la administradora de la propiedad nos obligaron a permanecer cerrados hasta la definición de los procesos judiciales» en curso.

 

Cambio de perfil

El dueño de la librería La Lupa, que funciona hace 4 años, en la peatonal aseguró ayer que «el cierre de los bares tiene relación con la falta de experiencia de quienes lo administraron. Para manejar un comercio gastronómico no basta con servir cerveza y ofrecer revuelto gramajo. Por eso los buenos restaurantes siguen abiertos.»

El comerciante se refirió a los restaurantes Panini’s, El Abasto, Roma Amor y Café Bacacay, que siguen ofreciendo sus servicios; más allá de la calidad de los bares que cerraron, el dueño de La Lupa sostuvo que existe «una transformación en la peatonal: está dejando de ser una cuadra de movida nocturna para convertirse en un paseo de compras diurno».

Esto quedó evidenciado con la reciente instalación de dos nuevos comercios de indumentaria y accesorios, a los que se suman los ya existentes negocios de decoración, joyería, peletería, agencia de viajes y sastrería, entre otros.

Josefina y Dolores Saavedra abrieron hace 15 días un local de camperas y accesorios de cuero. «Apostamos a esta calle porque hay un buen nivel de público. Por un lado están los empleados de las oficinas cercanas y por otro los turistas, que nunca se van de Montevideo sin conocer la Ciudad Vieja», manifestó ayer Dolores, quien se mostró «muy contenta por las ventas de los primeros días».

Daniel y su socio también son nuevos en la cuadra; abrieron hace un mes un local de ropa masculina, luego de hacer un estudio en la Ciudad Vieja y constatar que «no había oferta de ropa informal para hombres».

Después de asegurar que es una zona «buena por el importante movimiento que se genera», ambos señalaron que están «contentos por la decisión».

 

Sumando adeptos

La nueva peatonal Sarandí, que va desde Ituzaingó hasta Alzáibar, sigue atrayendo inversiones. Si bien la llegada de nuevos emprendimientos depende de la cuadra (no en todas se registraron recientes desembarcos), este espacio inaugurado en julio de 2005 se afirma como paseo comercial.

El negocio de artesanías Charrúas abrió sus puertas en Sarandí 475 hace apenas dos semanas. Al igual que quienes se instalaron en la peatonal Bacacay, los que apuestan por Sarandí van en busca del mismo público: bancarios y turistas. El comercio de artesanías apuesta en mayor medida a los extranjeros; mientras que desde el local de indumentaria masculina Brumel se juegan más por los primeros.

En Bacacay o Sarandí y del rubro que fuera; todos los comerciantes consultados ayer por LA REPUBLICA se quejaron por la falta de seguridad. Si bien en algunos sectores se ven más policías que en otros, «las rapiñas, los arrebatos, robos y los niños que piden» son un denominador común en los sectores comerciales de la Ciudad Vieja. *

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