También en Rocha cambiará la inseguridad pública
Debemos de admitir que la gente en el Departamento efectivamente está colmada de esa sensación de inseguridad. Por supuesto que el proceso de inseguridad tiene ya unos cuantos años, y a nuestro entender está generado por distintos factores. Entre ellos, la brutal crisis económica en que viven sectores realmente importantes en nuestro Departamento; a ello también se agrega una profunda crisis moral que existe en nuestro pueblo, sin olvidar la enorme incidencia de la brutal desintegración de la estructura familiar.
Pero hoy queremos detenernos en la también importantísima incidencia que provoca la actividad policial en ese mundo de inseguridad.
Con el resultado de las últimas elecciones departamentales en Rocha, ingresamos en una etapa de cambio y luego de varios meses en que hubo que entrar en una institución municipal destrozada, con una cuota no chica de corrupción insumida en un brutal endeudamiento a nivel público y privado, con un desajuste e ineficacia muy alto, luego de la temporada veraniega comenzó el desafío impostergable de los cambios. También estamos entrando en el desafío de combatir la inseguridad.
El cesante jefe de Policía Inspector Mayor (R) José Amilcar Valmaggia (importa mucho decirlo) entendemos es realmente una muy buena persona; pero a veces los buenos también se equivocan. El diputado Aníbal Pereyra, ha manifestado que en la entrega del mando dicha persona, ordenadamente con otros seres, estructuró un verdadero acto político; ello (decimos nosotros) independientemente de que infringió uno de los valores más preciados en la estructura y carrera policial, como es desobedecer una decisión del jerarca en cuanto a que la transmisión se hiciera en forma privada.
Pero creemos que el diputado por Rocha se limita en su afirmación; nadie puede desconocer que Valmaggia estuvo siempre inserto en el poder político, y desde que llegó a Rocha (con gran sutileza) fue un actor político.
En cada una de las oportunidades en que tuvo que asumir un hecho que afectaba al Instituto Policial Departamental, en vez de deber detenerse propiamente en lo que correspondía por su cargo, siempre terminaba apuntando a las carencias y responsabilidades que provenían del Ministerio del Interior. Creemos que justamente acá radica algo muy esencial, como fue el crédito y el respaldo que el Ministro del Interior le otorgó a Valmaggia cuando lo designó jefe de Policía de Rocha; trajo a ese cargo, (como lo hizo en todo el país) a funcionarios de carrera, terminando con los jefes de Policía políticos, pero en su caso sabiendo todo el mundo la vinculación que dicha persona tenía con un centro de poder político, totalmente ajeno al del actual gobierno. Y en las respuestas que ante distintas circunstancias dio Valmaggia (a mi modesto entender), las mismas tenían con gran sutileza un contenido político. Por eso creo, que el ex jerarca policial no correspondió con su conducta a la confianza que el ministro tuvo en él; debió ser muy cuidadoso en ser esencialmente un cumplidor de sus funciones, sin utilizar las mismas con un objetivo político.
Basta recordar lo ocurrido cuando los maleantes ingresaron a su domicilio, llevándose una fuerte suma de dinero, ello ocurrió en el domicilio de quien era el depositario y jerarca de lo atinente a la seguridad pública en el Departamento.
Debió en esa oportunidad y también determinado por su calidad de buena persona- y ante su responsabilidad por el cargo que ejercía, haber ofrecido su renuncia y no haber salido a la prensa a tratar de explicar la situación, y como siempre culminando en que ello provenía de las carencias que se tenían provenientes del Ministerio. Quizás esa omisión, era ya la oportunidad y razón para que el Ministerio lo hubiera cesado.
El desafío de cambio en referencia a la inseguridad creemos que esencialmente comienza. El nuevo jefe de Policía actuante inspector mayor Néstor Artigas Lema, en la Junta Departamental de Rocha, si bien reconoció las limitantes y carencias existentes, hizo hincapié en todo lo que pueden aportar él y sus funcionarios policiales, como así mismo señaló asumir la responsabilidad que a él le implicaba, como también la que le provenía del hacer de sus funcionarios policiales dependientes. Hombre conocedor de las realidades del pueblo por su trayectoria funcional, también señaló el aporte que la población debía efectivamente realizar para esa tarea en conjunto de combatir la inseguridad pública. También puntualizó su impresión, sobre la elevada calidad humana de sus funcionarios. Importa indicar que también incidirá en un mejor nivel de actuación, el hecho conocido de un importante incremento económico para los funcionarios policiales de más bajo rango. Nadie puede ignorar (aun los que a veces hasta con razón critican su accionar) lo muy riesgoso y trascendente de su gestión.
El tiempo dará la respuesta y solo pensando en este pueblo,(que tanto quiero) es que deseo que el Instituto Policial Departamental, en todas sus distintas jerarquías, ataque duramente a la inseguridad pública existente. Se necesita imperiosamente ello. *
(*) Abogado, Edil Departamental (Frente Amplio)
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