Vacuna contra cáncer de cuello uterino reducirá la cantidad de casos en un 80%
Con el objetivo de difundir las nuevas estrategias de prevención del cáncer de cuello uterino, el 24 de junio se llevó a cabo un simposio en el hotel Sheraton Montevideo con el auspicio de la Sociedad de Tacto Genital Inferior, Citología y Colposcopía del Uruguay.
En el evento expusieron el ginecólogo-oncólogo chileno Eugenio Suárez Pacheco y los médicos uruguayos Eduardo Savio, profesor director de la Cátedra de enfermedades infecciosas, y Enrique Barrios, coordinador del Registro Nacional de Cuello de Utero de la Comisión Honoraria de Lucha Contra el Cáncer.
Barrios explicó que, de acuerdo con las cifras manejadas por el Registro Nacional de Cuello de Utero de la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer, en Uruguay la incidencia de este cáncer es cercana a los 18 casos cada 100 mil mujeres y la tasa de mortalidad se aproxima a los seis casos fatales cada 100 mil pacientes.
El especialista expresó su absoluta convicción de que la mortalidad por cáncer de cuello uterino descendió un 15 por ciento en los últimos 15 años a pesar de que las cifras indiquen un alza.
Barrios afirmó que ese incremento solamente demuestra una mejor definición de la topografía del útero en los certificados de defunción. No obstante, indicó que la situación de Uruguay «es todavía muy mejorable en términos de contexto internacional».
Como se trata de un cáncer «claramente ligado a indicadores socioeconómicos», según indicó, se compara a Uruguay con los países más desarrollados y con los menos desarrollados. «Allí Uruguay ocupa una posición intermedia, tal vez un poco más cercana a la de países más desarrollados, pero en la incidencia Uruguay está más próximo al promedio ponderado de los países subdesarrollados», afirmó.
Luchar contra un río
El experto chileno Suárez Pacheco comparó el combate contra el cáncer de cuello uterino como lo que representa «luchar contra un río», debido a que hay varios factores involucrados además de la infección por el virus papiloma, como ser la iniciación sexual temprana, el uso de anticonceptivos, los múltiples partos, el tabaquismo y hasta el contacto piel a piel en la zona genital.
Sin embargo, sostuvo que «resultaría arriesgado y estigmatizante decir que las poblaciones de bajos recursos tienen costumbres que las exponen a mayores riesgos. No son las costumbres sino las carencias de recursos las que exponen a los países en desarrollo a diferencias en cuanto a mortalidad y beneficios de salud», afirmó.
«El 80% de estas muertes ocurren en aquellos países que disponen de menos del 5% de los recursos mundiales para salud», agregó. Por lo tanto, señaló la necesidad de que los gobiernos presten atención a esta situación a la hora de distribuir los escasos recursos.
Suárez indicó que resulta un fracaso para la medicina que siga habiendo víctimas del cáncer de cuello uterino medio siglo después de que Papanicolau estableció su método. Sin embargo, afirmó que no es un fracaso solamente de la medicina, sino que también juegan un papel fundamental las estructuras, los miedos y las barreras culturales de los pacientes.
El experto afirmó que en Chile el 50 por ciento de las mujeres que tiene un cáncer invasor nunca se hizo un Papanicolau. En ese sentido enfatizó la necesidad de cambiar el mensaje que se transmite. «Un examen para encontrar un cáncer da miedo, pero un examen para prevenir un cáncer debería dar menos miedo», sostuvo.
La vacuna
Suárez señaló que próximamente será aprobada una vacuna para prevenir el cáncer de cuello uterino, la que podría reducir en 80% la incidencia de este tipo de enfermedad. «La vacuna debería aplicarse a los 9 o 10 años, antes de que la persona sea expuesta a la enfermedad», indicó Suárez.
Por su parte, Savio afirmó que el desarrollo de vacuna fue posible debido a que los papilomas virus son absolutamente estables desde el punto de vista genético.
Indicó que con la vacuna se busca obtener anticuerpos protectores mucho mayores que los que se obtienen por infección natural, que no son suficientes, y llegar a una respuesta inmune aumentada lo más duradera posible en el tiempo. A esta altura de la investigación se habla de una efectividad de 98% luego de cinco años de haber sido vacunado. *
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