Planos del primer monumento de la ciudad son parte de su patrimonio

El Archivo de la Ciudad de Montevideo se muda para ganar espacio y seguridad

El expediente escrito por José Belloni en octubre de 1930, en el que comunica la llegada a Montevideo del monumento «La Carreta» y el trámite donde consta el desmontaje de la Estatua de la Libertad para su reparación en mayo de 1939, son dos de los miles de documentos conservados en el Archivo de la Ciudad de Montevideo.

El archivo se inauguró en noviembre de 2003 con fondos del municipio y del Ayuntamiento de Barcelona. Cuando la directora del lugar, Virginia Luzardo, recibió la comunicación de la apertura comenzó el salvataje de la documentación. «Empezamos a recorrer las oficinas de la Intendencia para recuperar los expedientes. Fue un trabajo arduo pero valió la pena».

Así fue como hallaron los planos de la fachada del Mercado de la Abundancia, ubicado en San José y Soriano; y los pertenecientes al Teatro Urquiza, inaugurado en la esquina de Andes y Mercedes en 1905 por Sara Bernhardt. Expedientes curiosos también fueron recuperados durante la búsqueda: entre ellos se encuentra una carta manuscrita del dueño de un tambo que en 1889 funcionaba en pleno centro de la ciudad y que solicitaba el ensanche de su establecimiento para «dar cabida a una vaca más».

 

Un espacio con color

Estos, y otros miles de documentos, pueden estudiarse en el segundo subsuelo del Palacio Municipal. Luzardo manifestó ayer a LA REPUBLICA que la mayoría de los archivos se levantan en los pisos inferiores por miedo a que el peso de los documentos provoque un derrumbe. Aunque aclaró que «no son los mejores lugares porque no hay buen sistema de ventilación», fundamental para evitar el deterioro de los papeles.

La archivóloga señaló además que la gente fantasea con que los archivos «son oscuros, misteriosos y polvorientos y no sabe con qué se va a encontrar. Pero en realidad se trata de un espacio con color, personas moviéndose y consultando porque los archivos de las ciudades pertenecen a la comunidad».

De los 800 metros cuadrados que tiene el local, 500 metros se usan para almacenar la documentación. En el espacio restante se ubica el área administrativa, un sector cultural para los ciudadanos que quieran exponer su arte y otro para actividades escolares y charlas para adultos. De hecho, en las vacaciones de julio se desarrollarán en el archivo distintas actividades para niños (ver recuadro).

«La capacidad está a tope. No hay mucho más espacio para archivar documentos y los sectores destinados a la ciudadanía están quedando chicos». Por estas razones, sumadas a la necesidad de dotar al archivo de óptimas medidas de seguridad y de ser más visible ante la población y el turismo, se mudará a un edificio independiente.

Luzardo no reveló la nueva ubicación pero confirmó que se levantará con fondos extranjeros, en el centro de la ciudad y funcionará dentro de un centro cultural. La directora dijo que el futuro espacio para el archivo triplicará al existente, además de un sector donde los usuarios puedan consultar los documentos digitalizados y otro para instalar las máquinas lectoras de microfilmes. El cuadro con la declaración de Principios de la Primera Reunión Interamericana sobre Archivos, celebrada en Washington en 1961, será trasladado al nuevo edificio porque allí figura el justificativo de los archivos: «Los documentos públicos o privados son la fuente informativa primaria sobre el desarrollo económico, político y social de una nación y constituyen una parte de su patrimonio cultural». *

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