Se cumplen hoy 71 años de su trágica muerte

Las últimas horas de Carlos Gardel

El día lunes 24 de junio del año 1935, Carlos Gardel junto a su comitiva desayunan a las 11.00 horas en el Hotel Granada de Bogotá, Colombia. Mary Dehar se despide del cantor, dándole un beso en la mejilla. 12.40 hs. Aeropuerto de Techo, Trimotor Ford F.31. 14.30 hs. Escala en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín.

Cambio de piloto Stanley B. Harvey (norteamericano) por Ernesto Samper Mendoza (colombiano), el principal accionista de la empresa y su director. 15.10 hs.

Sobreviene el accidente. Al dársele al piloto la señal de despegue, el aparato inicia las operaciones correspondientes, recorre unos quinientos metros.

De improviso, y cuando las ruedas se han separado del suelo, comienza a desviarse de su ruta, inclinándose hacia su derecha. Casi frente a las oficinas del aeropuerto, choca contra otro trimotor, que se hallaba al costado de la pista, esperando su turno para despegar.

El impacto produce un gran incendio en el que fallecen Guillermo Barbieri, Alfredo Le Pera, Celedonio Palacios (empresario chileno), José Corpas Moreno, Alonso Azzaf, portorriqueño, masajista del cantante, Henry Swartz, empresario teatral, Willis Foster, radioperador, Ernesto Samper Mendoza, piloto.

Sobreviven: José María Aguilar, guitarrista; el maestro de inglés: José Plaja; un jefe de tráfico de la empresa Saco: Grant Flynn y Angel Domingo Riverol. También fallecen los 7 ocupantes del otro avión. Recuerdos de José M. Aguilar: «Salí del avión por una abertura providencial, me tiré al campo aplastando las llamas de mis ropas y alcancé a desprenderme de mi saco ‘chaqueta’ y socorrer a alguien… Mis recuerdos horrorizados se llenan de brumas.

Sé que golpeándolo con mi saco pude salvar allí a Riverol, aunque dos días después sucumbió a las terribles quemaduras.

Y mis largos días de inconsciente agonía en el hospital, fueron luego aclarándose bajo la atención del eminente médico Botero Marulanda, con la noble dedicación de la señora de Londoño y con el arribo de mi abnegada esposa que venciendo mil dificultades llegó a mi lado y me trajo más tarde a Buenos Aires, recuperado a la vida».

 

El informe oficial realizado en aquella luctuosa ocasión por el forense que procedió al levantamiento de los cadáveres, en el mismo campo de aviación dice textualmente: Seguidamente fue levantado el cadáver de Carlos Gardel, hallado boca abajo y pisado por las válvulas de uno de los motores, lleva una cadena sin reloj, a modo de pulsera en la muñeca. Colgada de la ropa lleva una cadena fina con una llave y una chapita con la siguiente inscripción: Carlos Gardel, Jean Jaures 735, Buenos Aires.

A un lado del cadáver, físicamente no identificable, hay papeles quemados de su propiedad, uno de ellos con anotaciones de lo que debían tocar sus guitarristas en Cali.

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