El ingeniero Faccello, asesor de la comuna coloniense, aviva la polémica

"El casco salva vidas, siempre que se use el tipo de casco adecuado"

Faccello señaló que «hay que entenderlo (al casco) como un elemento más de la seguridad; salva vidas y permite tener menor índice de consecuencias fatales en los accidentes de tránsito, siempre que se use un tipo de casco adecuado», advirtió.

El ingeniero Faccello fue director nacional de Transporte entre 2002 y 2004, y director de Tránsito y Transporte en Maldonado en el período 1995-2000. Brinda asesoría a empresas transportistas y a varias intendencias de nuestro país.

Precisamente, sobre su vasta experiencia en el departamento fernandino, recordó algunos de los argumentos que la población de Maldonado manejaba para oponerse al casco y que ahora se repiten en Colonia.

 

Los «sonidos del tránsito»

«Decían (en Maldonado) que si usaban casco no se veía, que no se oía, que era incómodo y que cada uno tenía derecho de usar o no esa protección», comentó Faccello. «Un casco reglamentario, del tamaño adecuado para cada cabeza, no produce ninguna incomodidad; los buenos cascos jamás van a obstaculizar la visión», explicó el técnico.

En cuanto a problemas auditivos dijo: «Es cierto que con el casco disminuye la brillantez del sonido, voy a escuchar diferente, pero cuando voy manejando una moto: ¿qué tenemos que escuchar? ¿A mi novia que me va diciendo cosas o el silbato de un inspector, las sirenas, o las bocinas de los otros vehículos? Tengo que estar escuchando los sonidos del tránsito», puntualizó el experto.

Sobre «la incomodidad», que es motivo de quejas por mucha gente, fue contundente al apuntar que «más incómodo es estar tres o cuatro días en un CTI pagando por no haber gastado en un casco».

Al referirse a cuáles son los cascos adecuados, dijo Faccello que éstos «deben tener una cubierta exterior de plástico duro, debajo de ese plástico hay una especie de corcho que absorbe el impacto, luego una especie de polyfom que hace que el impacto no duela tanto». Reconoció que «los cascos que se ven por ahí no tienen estas tres capas, entonces reciben el impacto y éste va directamente a mi cabeza».

Respecto al argumento que algunos manejan en cuanto a que «yo con mi vida hago lo que quiero», el técnico uruguayo recordó que «Juan Jacobo Rousseau dijo hace muchos años que el derecho de uno termina donde empieza el derecho de otro. Yo no quiero usar el casco, pero los costos médicos de un accidente lo pagan todos, entonces ya deja de ser una decisión personal», subrayó.

Falta saber, en el caso concreto de Colonia, si las autoridades municipales van a reclamar a los comerciantes que expenden cascos que no tienen las características adecuadas, que retiren de circulación esos productos. «Hay que ver primero si eso está dentro de las potestades municipales», acotó Faccello.

 

¿Falta de diálogo?

Al referirse al conflicto que actualmente se registra en el departamento coloniense, con vecinos que recogen firmas para tratar de habilitar un plebiscito, Facello reconoció que esto sólo pasa en Colonia y en Cerro Largo. «En otras partes, hace mucho tiempo que este tema está fuera de toda discusión y la población comprendió perfectamente de qué se trata».

Dijo el experto que en otras zonas del país no influyó que el tema casco se empezara a tratar bajo una administración municipal de un signo político y ahora siga bajo la de otro signo diferente. «En Maldonado, por ejemplo», citó a modo ilustrativo, «hace ya ocho meses que el tema quedó bien resuelto y nadie discute si el casco sirve o no», informó el ingeniero. ¿Por qué en Colonia se ha llegado a la actual situación de conflicto entre buena parte de la población y la administración Zimmer? Esa es la pregunta sobre la que tendrán que reflexionar las autoridades locales para abarcar el problema desde una óptica más amplia.

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