La crisis del petróleo

Lo que se viene

El alto precio alcanzado por el petróleo ha precipitado múltiples consecuencias. Nuestra civilización fue basada desde hace más de un siglo sobre un mar de petróleo barato y disponible en grandes cantidades. Por ende, la escasez y la carestía modifican muchísimas cuentas y ese fenómeno tan fríamente matemático desprende graves conclusiones. Veamos algunas:

 

Volvemos a la leña

Ya en la crisis del petróleo de la década de los setenta muchos de nuestros industriales «se pasaron» a la leña y no la abandonaron hasta el día de hoy. Por el contrario, su consumo industrial ha ido creciendo. Se debe tener muy en cuenta que ese «insumo» energético goza, además del precio, de otro gran prestigio: su suministro es el más seguro en Uruguay. El petróleo y el gas vienen de lejos. La leña está en casa. Muchos industriales uruguayos desde hace ya muchos años tienen montes propios. El suministro seguro es algo tan valioso como el precio. A veces más importante. Ya durante la Segunda Guerra Mundial sufrimos una crisis por falta de suministro (había petróleo pero también una guerra que le impedía llegar) y los que peinan canas vieron a los automóviles y camiones funcionando » a gasógenos».

La leña es la fuente de energía más antigua que usó el ser humano (desde que descubrió el fuego). Es la forma más «primitiva» y simple de usar eso que está presente en muchísimos combustibles: el carbono. A ella vuelve urgentemente la humanidad.

Botnia, por ejemplo, instalará en su planta de Río Negro una «usina» generadora de cien MW (la mitad de la que UTE está construyendo en San José) que funcionará en base a leña (la de UTE lo hará en base al muy caro gasoil o al inseguro gas). Aquellos «extraños» (en Uruguay) ingenieros finlandeses opinan que de seguir creciendo el precio del petróleo la ecuación productiva mas conveniente de esa planta será dejar de producir celulosa y dedicarse a vender electricidad en base a leña. Los arroceros de Uruguay que hace ya muchos años usan leña para sus plantas de secado, emprenden en estos días la producción de energía eléctrica en base a «desperdicios forestales» (biomasa) y cáscara de arroz y el colmo es que han llegado a nuestras costas inversores europeos que desean instalar plantas industriales para la trituración, secado y compresión de leña para llevársela (¡) a Europa con el fin de generar energía eléctrica Allá (su ecuación económica soporta el costo de tan largo flete).

Por supuesto que muchos «hijos de vecino» especialmente en el interior usan cada vez más leña para la calefacción y para las «cocinas económicas» cuya venta crece. Es obvio: al mismo ritmo de suba del precio del gas o de las tarifas de UTE, la leña irá siendo cada vez más atractiva. Al fin de cuentas, las cuentas son las mismas: las «saque» un industrial o un vecino.

Lo insólito es que UTE no se haya enterado, comprado tierras, plantado árboles e instalado «usinas»… Porque no es dable creer que los finlandeses, los arroceros y los industriales uruguayos son tontos.

Pero como no se puede ir contra las leyes de la economía, la leña se impondrá guste o no guste. Será de UTE o será privada en cuyo caso UTE perderá muchísimos clientes comprometiendo su futuro.

Dejamos de lado decir lo que a nuestro juicio es lo más importante: en este caso todo lo que se invierta generará mano de obra acá y quedará circulando en esta economía. Cuando compramos petróleo, todo se va del país.

Se trata, además, de una fuente de energía limpia.

 

El biodiesel

Uruguay vive en estas horas una «invasión» de inversores nacionales y extranjeros desencadenados por el precio del petróleo que observando (hasta por satélite) nuestras tierras, quieren sacar biodiesel de ellas.

Porque se ha creado ya el mercado mundial de ese nuevo combustible. En ese sentido puede decirse que sin darnos cuenta, ahora también somos un país «petrolero» desde que tenemos tierra fértil disponible y será de ella que la humanidad irá sacando la energía que necesita.

Porque lo increíble y también peligroso es que muchos de esos inversores quieren exportar el biodiesel uruguayo. Peligroso porque depende de los precios internacionales la cantidad de tierra que dediquen a ello. Necesitamos urgentemente un nuevo plan de ordenamiento territorial que delimite y limite el destino de cada pedazo de la poca tierra que tenemos.

Lo más increíble, es que también ellos proponen en sus proyectos producir energía eléctrica en base a biodiesel (obtenido también de desperdicios industriales y de sebos animales).

Hasta Bush; repetimos: Bush, habló de eso con Tabaré hace unos días.

Recientemente, Marco Aurelio García (asesor internacional de Lula) nos decía: «una planta generadora de biodiesel da trabajo a veinte personas; pero en el campo, para abastecerla, deben trabajar veinte mil.» Estábamos hablando de la desocupación uruguaya, de la experiencia brasileña, vanguardia mundial en estos emprendimientos y del intercambio que podríamos hacer.

Otra vez lo mismo: todo lo invertido «queda acá», genera mano de obra, dinamiza la economía, radica gente en el campo, nos independiza y, encima, es una fuente de energía limpia.

Sorprende que de esto tampoco se hayan dado cuenta hasta ahora, y gracias a esforzadas campañas de prensa, quienes han venido dirigiendo los grandes proyectos energéticos del Uruguay.

 

El etanol

Ya hemos hablado en otras columnas del etanol para cuya producción fuera creado a fines de la década del cuarenta «El Espinillar» en Salto. Fue destruído con saña. Se trabajó para destruirlo. Se sudó la gota gorda para perpetrar ese daño. Ahora estamos reconstruyendo ese plan estratégico a partir casi de cero. Generando miles de puestos de trabajo. Radicando gente en el campo. Ganando independencia. Sobran los comentarios.

 

El viento

También nos hemos referido largamente a este increíble tema desde hace años. En Uruguay hubo una persecución contra la energía eólica. Hubo una especie de Cruzada en contra. Fue combatida y denigrada.

Sin embargo ella viene siendo desarrollada en todos los países del mundo y muy en especial en los mas ricos. Obligatoria por Ley en ellos. En base a prudentes previsiones acerca de lo que iba a pasar. Acá no sólo no se hizo nada, sino que se destruyó lo poquito que había y se hizo tozudos oídos sordos a todo emprendimiento.

Y hoy se sigue por el mismo mal camino. Veamos:

Aparte de lo mucho que ya lleva hecho en esta materia, Brasil acaba de decidir implantar en siete años mil trescientos MW en «molinos de viento». Esa cifra equivale con poca diferencia a toda la potencia eléctrica instalada en Uruguay. Es algo así como si Uruguay funcionara eléctricamente en base al viento.

Al mismo tiempo UTE, luego de oir irresistibles campañas al respecto, acaba de «aflojar» y magnánimamente, en un dechado de generosidad y tolerancia, acaba de autorizar la instalación de unos espléndidos (para UTE) veinte MW de energía eólica. Para que se tenga idea: solo una empresa privada finlandesa como Botnia va a producir cien MW con leña, o dicho de otro modo, esos veinte amarretes MW eólicos de UTE equivalen a la décima parte de los 200MW que solamente como «respaldo» (rueda auxiliar) se están construyendo en base a gasoil y gas en San José…

Es prácticamente nada. No alcanza ni para llenar un ojo. Es simbólico. Mala excusa.

Conmemora las tribulaciones del Lazarillo de Tormes con aquel patrón que lo mataba de hambre pero que cada vez que le daba un pedacito miserable de cebolla
le decía: «Â¡Hártate!»

Recuerda al «Flaco» Menotti que luego de su pasaje por Uruguay comentaba que nuestro fútbol era tan conservador que cuando alguien daba un pase mandaba media pelota intimando: » si la cuidás, te mando la otra mitad».

Agreguemos, de paso, que en esa misma esplendorosa decisión, UTE autoriza otros veinte MW en biomasa (recordemos que sólo Botnia generará cien) y otros veinte en minirrepresas (se pueden construir minirrepresas para quinientos MW según estudios de la propia UTE).

Al mismo tiempo se nos informa que, para la gran central imprescindible a los efectos de empezar a salir del paso, se está pensando en traer carbón o fuel oil… Pero ese es otro gran tema: el carbón se nos viene encima porque el mundo entero está «volviendo» al carbón, y también se nos quiere venir encima la energía nuclear. Lo vemos el próximo jueves. *

(*) Senador de la República

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