Tienen 5 años, estaban a punto de perder la vista y Cuba les devolvió la esperanza

Las mellizas Yamila Noemí y María Micaela Cardachi nacieron con cataratas congénitas y estrabismo. Con apenas cinco años, una de las niñas estaba a punto de perder la vista y la otra veía muy poco, contó a LA REPUBLICA su abuela Isidora Vega, de 54 años. Cuando la mujer se enteró del programa «Operación Milagro» no dudó en su decisión y las tres partieron rumbo a Cuba en busca de una esperanza.

Isidora toma las decisiones por Yamila y María Micaela desde que falleció su hija, madre de las niñas, hace un año. Por eso fue ella quien viajó en enero pasado a la isla caribeña y permaneció allí durante dos meses. «Acá en el país me habían dicho que se podían hacer las operaciones pero me aclararon que había mucha gente en lista de espera. Y las niñas no podían esperar porque peligraba su visión. Tenía que resolver urgente, acá o en cualquier lugar», asegura la abuela desde su casa ubicada en el barrio montevideano Marconi.

Ninguna de las tres tuvo que «poner un peso» para el traslado, estadía, cirugía y medicamentos. Pero más allá de lo económico, la abuela no deja de resaltar la amabilidad y el cariño de todo el personal de salud cubano: «No tengo palabras de agradecimiento para quienes nos ayudaron», relata la mujer, quien dentro de tres meses deberá acompañar nuevamente a las niñas para que las operen del ojo derecho a ambas.

Si bien todavía falta una parte de la operación, las niñas «ven bastante bien; están evolucionando». Isidora, quien es beneficiaria del Plan de Emergencia porque al cuidado de las mellizas le es «imposible trabajar», recuerda con emoción «cuando las nenas vieron el mar de Cuba por primera vez. Fue un momento tan emocionante que nunca lo voy a borrar de mi corazón».

Las niñas asisten a una escuela para no videntes, pero durante un tiempo tendrán que faltar a clases. «Los médicos me dijeron que tienen que estar tranquilas y deben ponerse unas gotitas que nos dieron en Cuba», cuenta.

La pérdida de su madre «fue algo muy doloroso para las niñas, por eso estoy luchando con todas mis fuerzas para sacarlas adelante. Y esta posibilidad que nos dio la vida me fortalece para seguir», expresa la mujer que califica como un «milagro» a este programa que le devolvió «las ganas» a las mellizas. *

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