Proponen dar cobertura escolar de tiempo completo a niños de sectores vulnerables
El Comité Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CETI), integrado por funcionarios de varios ministerios, conmemoró ayer el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. En este marco el Ciesu presentó un relevamiento realizado el año pasado sobre las modalidades del trabajo infantil en Uruguay y el perfil socioeconómico y cultural de las familias involucradas.
El estudio se enfocó en aspectos cualitativos, ya que no existe actualmente una cifra -aunque sea estimada-, de cuántos niños uruguayos trabajan. Así lo aseguró ayer el subdirector de Estadísticas Sociodemográficas del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Carlos Calvo.
La única investigación que se realizó sobre esta problemática data del segundo semestre de 1999, cuando los resultados reflejaron que más de 34 mil niños del país de 5 a 17 años estaban ocupados. La mayoría lo hacía para terceros y la mitad no estaba incluido en el sistema educativo. En tanto, el 81,5 por ciento de los niños de 5 a 11 años que trabajaban pertenecían a hogares pobres.
Antes de entrar en detalle sobre el estudio, el secretario ejecutivo de Ciesu, José Fernández, sostuvo ayer que «todos los casos en los que vimos las situaciones más terribles de trabajo infantil son hogares por debajo de la línea de indigencia porque es la primera estrategia que tienen las familias para conseguir dinero».
Fernández detalló que constataron peones de 12 años recorriendo los campos, manejando máquinas esquiladoras, removiendo tierras o trabajando en pozos. «Hay prostitución infantil, mendicidad, manejo de maquinarias industriales en panaderías y jornadas interminables en plantaciones de tomates en el interior del país, donde sólo tienen un descanso de diez minutos para tomar agua y comer algo».
Para construir el futuro
A la hora de precisar los perfiles de los niños trabajadores y sus familias, el profesional indicó que están los niños que salen a trabajar para apoyar una jefatura de hogar femenina, cuando su padre falleció o se separó de su madre. Luego se encuentran los niños que salen a trabajar para financiar su situación de calle.
Están quienes trabajan junto a su familia y los niños que terminan la primaria y empiezan a trabajar en el medio rural porque no tiene opciones de seguir estudiando.
Fernández relacionó las carencias educativas con el trabajo infantil. Por eso, entre las recomendaciones para reducir el trabajo infantil, propuso dar cobertura escolar de tiempo completo -ocho horas- a niños de sectores vulnerables.
«Garantiza una cobertura mucho más fuerte, dice Fernández, y logra retener a los alumnos porque siente que la escuela y el liceo son un centro de referencia, donde puede decir lo que siente y vive». El profesional se mostró contrariado con las políticas que el gobierno lleva adelante en este sentido. «Uruguay parece estar hipotecando el futuro del país.
Es que el gobierno destina el 23% del PBI a políticas sociales, el más alto de América Latina, y a la gente que va a construir el futuro del país la tiene tirada en una esquina. No digo que haga como Chile, que sacrificó a los adultos mayores para beneficiar a los más jóvenes. Pero en definitiva, quienes construirán el futuro no son los adultos mayores sino los jóvenes». *
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