Anatomía de la tortura: la BBC descubre pistas

Esta es la segunda vez en lo que va del año que el programa de investigación periodística «Newsnight» de la BBC británica descubre pistas sobre casos de tortura practicada por fuerzas militares americanas a detenidos en Guantánamo. Como en el caso anterior, las pisadas conducen a importantes figuras en la administración Bush.

El periodista investigador del programa, Peter Marshall, afirma que jerarcas en el Pentágono y la Casa Blanca podrían estar abiertos a acusaciones de crímenes de guerra, como resultado de la investigación.

En diciembre 2002, Alberto Mora, un alto abogado de la sección Naval del Pentágono, fue informado por investigadores de esa fuerza, la NCIS, que los prisioneros en la base de Guantánamo estaban siendo sujetos a abusos físicos y mentales. Mora puntualizó para la BBC: «Si la información era correcta, claramente se trataba de un error, o de una actividad criminal adentro en la base».

En sus investigaciones iniciales, el abogado Naval escuchó rumores a varios niveles que indicaban una autorización directa desde los más altos mandos del Pentágono, para aplicar apremios físicos. «El problema empezó cuando pedí documentación o testigos de esas autorizaciones. Nadie sabía exactamente de dónde habían venido», puntualizó Mora.

Al día siguiente, el investigador encontró una serie de memos oficiales que establecían una comunicación clara, dentro de la cadena de comando, entre oficiales militares en Guantánamo y la oficina del Secretario de Defensa, en el Pentágono. Los documentos pedían permiso para utilizar técnicas de interrogatorio «severas», según Mora.

Los memos, fechados en octubre 2002, indicaban técnicas específicas para utilizar en los detenidos como «privación de luz, estímulos auditivos, utilización de fobias individuales como temor contra perros, y uso de una toalla mojada para inducir la sensación de sofocamiento».

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, aparentemente autorizó varias «técnicas de apremios» con un comentario al pie indicando: «Yo trabajo parado durante 10 horas por día. ¿Por qué limitan que (los detenidos) estén parados sólo durante 4 horas?» La nota estaba firmada de puño y letra por » D.R.»

Al descubrir los memos, Alberto Mora quedó preocupado: «La tortura es una acción severa sobre el cuerpo. Es difícil determinar, con precisión legal, dónde termina una crueldad y dónde empieza una tortura. Pero es una distinción crítica de legalidad nacional e internacional.»

«¿Qué sería tortura, exactamente?», le preguntó el periodista de la BBC. «Tortura es la aplicación severa, persistente y extrema de trato cruel», informó Mora. Y prosiguió: «Ese tipo de trato varía enormemente, dependiendo del individuo al cual se le administra.»

Marshall preguntó luego tajantemente: «En resumidas cuentas, ¿lo que usted expone es que la tortura estaba siendo aprobaba directamente por Donald Rumsfeld, desde el Pentágono?

Mora: «Que Rumsfeld estaba autorizando crueldad sobre los detenidos, no me cabe la menor duda. En algunas situaciones el interrogatorio cruel puede haber cruzado la línea que la separa de la tortura».

Marshall: «En algunos casos los detenidos eran privados de luz, mantenidos aislados por largos períodos, interrogados durante 20 horas. Todo durante semanas. Es lamentable lo que estaba ocurriendo». Mora: «Es algo que nuestro país no debería haber hecho».

Aparentemente, en vista a las protestas de Mora, Donald Rumsfeld suspendió las técnicas estresantes. Pero el Departamento de Justicia le indicó al jerarca que la preocupación del abogado era infundada, ya que en un memo anterior del departamento, de agosto 2002, se incluía una definición de tortura que lo eximía: «Dolor físico que alcance grado de tortura debe ser equivalente en intensidad al dolor que acompaña heridas físicas serias como fallas de órganos, limitación de funciones corporales y hasta muerte».

Mora indica: «Ese memorándum del Departamento de Justicia fue lamentable. Definieron tortura de tal forma que cualquier trato cruel, inhumano o degradante podía ser aplicado, ya que no estaba incluido dentro de esa definición arbitraria».

Aparentemente, informa Mora, que a nivel del Departamento de Justicia de Estados Unidos existía la creencia de que el presidente tenía el derecho constitucional de ordenar actos de tortura. «Me pareció que esa posición legal estaba basada en una interpretación de la ley totalmente equivocada, es un grueso error de concepto».

Marshall, de la BBC, arremetió: «¿Pueden algunas personas en el gobierno americano caer bajo acusaciones de crímenes de guerra?»

Mora: «Es posible. Si alguien en la cadena de comando traspasó la línea interpretada universalmente como tortura, puede estar sujeto, teóricamente, a acusaciones criminales de tono internacional».

La preocupación del abogado Mora en contra de los organismos estatales responsables del trato a detenidos no es producto de una concertada campaña internacional de dudoso origen. El padre de Alberto Mora era cubano y la madre, húngara. Ambos habían escapado de esos países durante la Guerra Fría. En Estados Unidos, durante su investigación, el abogado, que es un férreo republicano, estaba empleado como consejero legal del departamento Naval del Pentágono. «A pesar de estas transgresiones legales lamentables, quiero pensar que América mantiene esperanza de seguir como el mejor país, todavía, para hacer justicia».

Marshall: «Pero muchos dirán que Estados Unidos está en peligro de otro ataque terrorista». Mora: «Y nos defenderemos. Pero no por intermedio de la tortura. Eso está en contra de nuestra tradición y nuestros valores. El riesgo es alterar la naturaleza de nuestro Estado. El precio sería demasiado alto».

En 2003 se descubrió que detenidos en la cárcel de Abu Ghraib en Irak estaban siendo sujetos a similares apremios físicos a los de Guantánamo. El general encargado de ambos centros de interrogación había sido el mismo. En 2005 el Senado americano aprobó una ley que específicamente prohibía a todas las dependencias militares americanas aplicar trato «cruel, inhumano o degradante» a detenidos. Exactamente como se define la tortura en el mundo.*

(*) Corresponsal en Londres.

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