EL INFORME SE DIO A CONOCER AYER EN EL "DIA SIN HUMO DE TABACO"

Por cada 10% de aumento en el precio del tabaco baja un 5% su consumo

En el acto que realizó ayer el Ministerio de Salud Pública (MSP) por el Día Mundial sin Humo de Tabaco, el economista y consultor de la OPS, Alejandro Ramos, dio detalles del estudio «Tabaco y economía», que analiza el peso relativo del sector tabacalero en Uruguay, las políticas «costo-efectivas» para controlar su consumo y las medidas fiscales y el contrabando, entre otros puntos.

Al comienzo de su exposición, Ramos señaló que el sector tabacalero tiene una baja incidencia en Uruguay.

«Frente a Brasil y Argentina, dos países productores de tabaco, Uruguay tiene un sector primario mínimo, con 350 hectáreas de plantación». De hecho, el peso relativo de esta industria es el 1,3 por ciento de la producción manufacturera del país.

Luego se refirió a las medidas costo-efectivas para reducir el consumo de tabaco.

Entre las más eficaces, y tomando ejemplos de países pioneros en esta lucha sanitaria, citó a los programas de apoyo para que embarazadas y los operados del corazón dejen de fumar. A estas dos políticas agregó una tercera, de «mucha relevancia», que es el aumento del precio de los cigarrillos y otros productos del tabaco.

«Esta medida no sólo es costo-efectiva sino que además genera una enorme cantidad de recursos», sostuvo, para recordar que «Uruguay fijó el Impuesto Específico Interno (Imesi) en un 70 por ciento y al tabaco para armar en un 28 por ciento, cuando el máximo permitido es del 72 por ciento».

En este sentido el economista sostuvo que Uruguay tiene un alto margen para subir el precio de los cigarrillos sin modificar la legislación vigente. «Podría aumentar la cajilla que hoy cuesta 35 pesos a 73; más el IVA, que la incrementaría a 90 pesos».

Ramos indicó que «nunca hubo una política muy clara en este aspecto porque el IVA no se cobra, algo que distingue a Uruguay de la mayoría de los países de la región». Esto sorprende al profesional ya que está convencido de que «por cada 10 por ciento de aumento del precio, se reduce el consumo en un 5 por ciento y aumenta en igual proporción la recaudación fiscal». Ramos señaló que «en algunos sectores económicos todavía se discute sobre lo que nosotros estamos seguros, que el aumento de los impuestos no genera una caída de la recaudación. No ocurre en ninguna parte del mundo. De hecho, los países que tienen más éxito en la reducción de consumo de tabaco son los que mantienen los precios altos». *

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