CAE EL MITO DEL ESCASO RENDIMIENTO DE FUTBOLISTAS TRAS EJERCICIO SEXUAL

El sexo es la única dieta feliz para algunos, aunque informe científico uruguayo dice que no

¿A quién negarle que una buena práctica coital acelera el corazón, estimula la circulación, ayuda a dormir y «ainda mais»? Ahora bien, todo este gasto energético, ¿tiene algún valor a la hora de intentar bajar de peso? Las últimas conclusiones internacionales en la materia entienden que comparar sexo con ejercicio carece de sentido absoluto. «A menos que usted haga el amor dos horas diarias con su pareja, al ritmo de una película porno, y la sostenga en brazos de pie, en todo momento», dice un informe de la publicación «Cambio», tras un estudio realizado con científicos y deportólogos, analizando el consumo energético que insumen las distintas posiciones sexuales establecidas en el Kamasutra.

«En realidad, considerar que el sexo puede estimular físicamente al individuo a la par de la práctica de un deporte es una exageración… a menos que la persona hable de deportes como el billar, el ajedrez, o el tiro al blanco».

Entrenadores consultados coincidieron en que «el acto sexual muy esporádicamente tiene rangos de trabajo que signifiquen una verdadera pérdida de grasa. Aunque sea muy bueno, como ejercicio es insuficiente», añaden detallando que las posiciones de coito horizontales, apenas suponen un desgaste energético mayor a mirar televisión, y las posturas verticales apenas consumen lo que una caminata, a paso lento.

De atenernos a que en la media de las posiciones el hombre quema algo menos de 100 calorías, y la mujer apenas algo más de 50, la comparación con el simple hecho de caminar rápido (120 calorías), bajar y subir escaleras (150 calorías), o simplemente pasear por un shopping (100 calorías), demuestra que el mito instaurado no pasa de ello. Según las posturas del Kamasutra: «La Doma», quemaría 63 calorías masculinas y 85 femeninas, «El tornillo de Arquímedes», 59 en el hombre y 47 en la mujer. «La embestida del toro», 80 y 70 respectivamente. «La embestida del tigre blanco»: 94 en el varón y 40 en la mujer, «el misionero» (la posición occidental por excelencia) 86 en el hombre y 46 en las mujeres.

 

Hay quien vive y lucha

Para el portal «gordos.com», ante la decisión de tener que bajar de peso, «hay sólo una, que es sin dudas la más placentera: perder quilos haciendo el amor. Cada movimiento es un ataque al sobrepeso y un estímulo a la autoestima y el placer».

Aunque los defensores de la dieta del sexo reconocen que «lleva tiempo y trabajo», asumen el hecho y explican aspectos esenciales a cumplir para lograr el objetivo con estos medios. «Desde el desayuno, la comida más importante del día, dependiendo de la intensidad con qué desee despertar, debe comenzar la cuenta regresiva de calorías: un beso suave por ejemplo consume 10 calorías, algunas caricias 15 calorías y movimientos más audaces para desperezarse hasta 20 calorías. Por quitar a esas horas la ropa a la compañía en la cama, 25 calorías, la ducha matinal obligatoria puede insumir entre 130 a 500 calorías dependiendo de quién enjabone a quien, con qué esponja, entre otros detalles. Si llega a una postura coital de pie bajo la ducha, se ganan 400 calorías. Es decir, pueden quemarse 500 calorías, afirman estos sibaritas con una sonrisa, antes de vestirse e iniciar el día.

El régimen es estricto en cuanto a «no mentirse con los propios logros», así como a mantener una dieta completa y equilibrada, para compensar el desgaste. Por supuesto que a la hora del almuerzo hay desde: juegos con las manos (4 calorías), pasando por mordiscos (14), entrando en besos pasionales (18) y siguiendo por distintos retozos que pueden alcanzar las 1.000 calorías, aún antes de la comida. Los postres (de crema o mermelada) está recomendado tomarlos «directamente del cuerpo de la pareja», (160 calorías). A la tarde, para no agotarse en el régimen, hay posibilidades que van de susurros en el oído del compañero (siete calorías), a relatos de fantasías eróticas de uno a otro sin perder detalles que pueden alcanzar la quema de 130 calorías. A diferencia de otras dietas, en ésta, la cena y lo nocturno tienen particular actividad.

 

¿Y por casa?

En Uruguay, el trabajo más reciente aproximado a esta circunstancia puntual lo constituye «Deporte y Sexo: ¿son compatibles?», trabajo presentado por la sexóloga Carolina Villalba y los doctores Pablo Dos Santos y José Veloso, en ocasión del Congreso Nacional de Medicina Deportiva, cumplido en nuestra capital.

En dicha obra, la sexóloga y los especialistas, presentaron ante la Sociedad Uruguaya de Medicina Deportiva, un pormenorizado estudio acerca de la relación entre la práctica coital y el rendimiento deportivo. La constante discusión a nivel de deportes de competición como el fútbol en torno al asunto, quedó zanjada según estos técnicos, en que el rendimiento deportivo no parece experimentar ninguna consecuencia negativa, en tanto y en cuanto, la práctica amorosa, esté encuadrada en determinado contexto.

«Es decir: el gasto coital de entre 150 y 300 calorías no representan ningún problema, los inconvenientes surgen a consecuencia del entorno que muchas veces conllevan los jugadores de fútbol, por ejemplo», explicó a LA REPUBLICA la sexóloga Villalba. «El sexo en casa, con la esposa, y después a dormir, es una cosa; las trasnochadas son otra», argumentó recordando en ese sentido que esta pauta es conteste con los informes cardiológicos de defunciones durante el coito. «En el mundo entero, el hombre que muere durante el coito casi nunca muere en su casa, ni está con su esposa», puntualizó.

En cuanto a la discusión sobre el gasto calórico a raíz de relaciones sexuales, «tenemos iguales convicciones en el sentido que estas no pueden sustituir ni remotamente al ejercicio regular, con una finalidad preventiva o terapéutica. Gastar 300 calorías durante un coito es un valor elevado y ni se aproxima a los ejercicios moderados de cualquier práctica deportiva», sentenció. *

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