Mayo republicano

18 años: mayoría de edad, mayoría de lectores, mayoría de objetivos cumplidos

18 años. Mayoría de edad. ¿Quién lo diría?

Fundé 15 medios de comunicación. Nunca cerré ninguno por propia decisión. El poder autoritario de turno era quien lo decidía. Por eso esos medios duraron tan poco. Es la primera vez que puedo vivir la entrañable sensación emocional de disfrutar y sufrir un medio de comunicación durante 18 intensos años, sin interrupción alguna.

Arribamos a estos 18 años habiendo alcanzado la victoria en una de las batallas más dramáticas que medio de comunicación alguno haya librado contra fuerzas muy superiores, en procura de democratizar el precio de los diarios, modificar de raíz su injusta estructura de distribución y garantizar el acceso de la población al conocimiento y la información cotidiana que brinda el diarismo uruguayo.

Fue una formidable batalla ética, judicial, política, social e ideológica, que ganamos en los cinco frentes planteados, beneficiando no sólo a la comunidad, que debía soportar el precio abusivo de los diarios, los más caros del planeta Tierra, sino a los colegas que, si bien no nos acompañaron en la patriada, se beneficiaron con nuestro sudor, sangre y lágrimas.

Fue una batalla por el sentido común. No fue una batalla contra los canillitas, ni siquiera contra los sucursaleros y canilludos y mucho menos contra el Sindicato de Vendedores de Diarios, sino contra la irracionalidad de un sistema injusto, autoritario y moribundo, que no se resignaba a entender que cambiaban o desaparecían, ellos y nosotros.

No nos permitían reducir drásticamente el precio de los diarios en beneficio de la población porque entendían que tal decisión implicaba una rebaja de salario para los sucursaleros y vendedores de diarios. No se daban cuenta de que era al revés. La baja del precio salvaría a todos los diarios y al propio sindicato.

El ejemplo de LA REPUBLICA es incontrovertible. Casi cuadruplicó sus ventas y en días hábiles se convirtió en el líder del mercado. Y los vendedores de diarios reciben más dinero hoy por la venta de LA REPUBLICA que lo que recibían antes de la sensible rebaja del precio. Es cierto que para los sucursaleros o canilludos, como denominábamos con respeto en la década del sesenta a los intermediarios entre las empresas editoras y los canillas, sufrieron una rebaja en sus ingresos. Pero ello es así porque en forma irracional instauraron un sistema de «peaje» para los cuatro diarios de circulación nacional, no así para los semanarios, «peaje» que depende únicamente del precio de tapa, y se vendan diez diarios o cien mil, reciben todos los días la misma suma.

Este sistema absurdo, que llevó a la desaparición de los diarios Lea, La Mañana, El Diario, Mundo Color, La Hora Popular, entre otros diarios con escasa circulación que debían pagar a los sucursaleros sumas superiores a la totalidad de sus ingresos por la venta de sus ejemplares, estalló en fragmentos con la experiencia fecunda de LA REPUBLICA, que probó el desatino de ese sistema injusto y autodestructor. Si algo aportó LA REPUBLICA este año de utopías, en el cual nadie apostaba un penique por nuestra suerte, fue probar que es posible cambiar el injusto sistema de «peajes» que pesa sobre los diarios débiles y que sólo benefició al otrora líder en ventas, nuestro colega El País.

Ahora que somos líderes en ventas todos los días hábiles del año no nos aprovecharemos de la situación, y en defensa de la mayor circulación de diarios en el Uruguay seguiremos sosteniendo que se debe modificar el sistema de «peaje» fijo e irracional por un sistema de aportes variables, en el que se pague al canilludo por cada diario vendido y no con sumas fijas que ninguno de los diarios de menor tirada, salvo El País o LA REPUBLICA, pueden pagar.

Si hubo un hecho que signó la actuación de nuestra casa, desde el 3 de mayo de 2005 hasta este 3 de mayo de 2006, fue esta formidable batalla ética que libramos en nombre de la sociedad civil, para recuperar sus derechos y sus gozos perdidos de lectura de diarios. Nos enorgullecemos de ello.

Hace 18 años llegamos al paisito luego de haber sido clausurados, confiscados y arrojados al destierro para salvar nuestra vida, con el objetivo de ayudar a airear la vida cívica del país, aún contaminada por el pensamiento único y la hegemonía cuasi monopólica de los medios de comunicación del sistema de dominación. Historias colectivas y saberes individuales combinaron pasiones y razones para construir esta hermosa aventura que se llamó LA REPUBLICA, a la que se sumaron, con dolores de parto que aún continúan, primero la 1410 AM LIBRE, rescatada de la expropiación injusta a que fue sometida por el poder centenario que se la quitó a la izquierda para dársela a la derecha, y poco después TV LIBRE, el primer canal de televisión privado nacido para dar voz a una sociedad que pugnaba por cambiar las bases sobre las que se asentaba el poder.

LA REPUBLICA fue la nave capitana de un acuerdo estratégico entre estos tres medios, al que ahora se sumó La República del Este, conformando una alianza que denominamos «Multimedio Plural».

Hace 18 años no parecía posible que nos convirtiéramos en el primer diario en la circulación de los días hábiles y que pudiéramos ser esenciales para que la sociedad del cambio pudiera disponer de una radio ubicada en los primeros tres lugares de la audiencia y un canal de televisión con retransmisión en más de 70 canales para abonados en todo el país.

Fuimos el único diario que se enfrentó al poder, que metió la pluma en la herida, que desnudó la corrupción, que puso por escrito las verdades prohibidas, que definió la noticia como aquella información que alguien en algún lugar no quiere que se conozca.

La causa de los desinformados fue nuestra causa y con ese objetivo nos convertimos en estos 18 años en el animador de todos los días del cambio social, bajo la bandera de la diversidad y el pluralismo, alzando frente a la Monarquía del autoritarismo, la República del conocimiento libre, que no hace el amor con el poder, en guerra permanente contra el secreto.

Hoy el gobierno está, después de un siglo y medio de hegemonías conservadoras, en otras manos. Pero el poder sigue firmemente aferrado en las manos de los administradores consuetudinarios de la dominación. Si observamos la integración de los canales de televisión, de las radios, de los diarios, comprobaremos la desigualdad de fuerzas entre el cambio y el statu quo. El gobierno del pueblo podrá querernos por nuestra tradición de lucha por la información democrática y el cambio social. Pero el poder no nos quiere. Y en estos 18 años nos hizo saber «cuántos pares son tres botas», sin lograr nuestra abdicación.

Nos enfrentamos al periodismo de la derecha, del monopolio, del pensamiento único, que devino en periodismo chatarra, de fácil consumo, esterilizado, higiénico, simplificado, correcto, serio, despersonalizado, estandarizado. Un periodismo al que siempre le gustó ser poseído por el poder. Fuimos su contracara. Un diario transgresor. Difundimos noticias duras y desnudas. Las verdaderas noticias son casi siempre peligrosas porque provocan la democratización del saber.

Para el periodismo del sistema este objetivo democratizador si no es mercantil no interesa. Y su lealtad con el establishment los alejó de la retaliación y la punición del poder que nosotros sufrimos, mientras ellos recibían el aplauso del sistema y de los intelectuales que renegaron de su condición de tales.

Ante nuestra osadía, el periodismo del sistema devino periodismo carroña, lanzando su actividad excremental sobre nuestra frond
a, construyendo la «santa alianza» para quemarnos en la pira del pensamiento único.

En estos 18 años lo intentaron todo. Decenas y decenas de juicios, discriminación publicitaria, bloqueos, boicots, amenazas, inspecciones a granel, declaraciones risibles de conjunto económico con 46 empresas, prisiones, duelos, intentos de clausura, difamaciones, insultos, amenazas.

Y este joven viejo de 18 años, surcado de cicatrices, sigue vivo y campante, y ahora primero en circulación y difusión de sus noticias e ideales.

Hicimos un periodismo comprometido con la gente y esencialmente radical. Somos radicales democráticos ejerciendo el pluralismo, y seguiremos siendo ajenos a esa izquierda light que rebaja tanto sus objetivos que no hay ya casi diferencias con el sistema de dominación. No somos tibios ni centristas pero nada tenemos que ver con el ultrismo, que siempre deviene en secta, en dogma, en espíritu pontifical, que se siente custodio de la pureza y se especializa en construir piras y hogueras para realizar su auto de fe, quemando personas, prestigios e ideas que no coinciden con sus desatinos.

Esa izquierda ultra, que tanta confusión está sembrando en este doloroso proceso de cambios, ayuda inconscientemente a perpetuar con sus desmesuras el hábil sistema de hegemonías que hoy persiste en nuestra sociedad. Ese ultrismo no ha podido aún pasar a la etapa de la construcción y sólo exhibe jerga fútil, eslóganes vacíos y pirotecnia intelectual. A su jerga hay que oponerle el lenguaje de la raíz de las cosas, a los eslóganes los principios de la realidad y a la pirotecnia intelectual las ideas del cambio posible.

Estos 18 años nos hacen creer con mayor tozudez en el radicalismo democrático y pluralista que profesamos.

Y hoy al celebrar un año más de vida y el despliegue difusor de nuestras noticias e ideas, volvemos a reiterar nuestro compromiso con los lectores, para seguir defendiendo sin concesiones la causa de los desinformados.

Porque, para qué sirve el periodismo si no es para cambiar un poco con información, explicación, opinión y conocimiento la vida de los desinformados que en general son también los dominados, los desposeídos, los perdedores de siempre.

Hasta el 3 de mayo de 2007. *

(*) Director

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