"Con este gobierno no hay un cambio sustantivo en las políticas contra la violencia doméstica"
El Observatorio Nacional sobre la Violencia y Criminalidad del Ministerio del Interior registró en 2005 unas 6.800 denuncias por violencia doméstica en el país. Y en el primer trimestre de este año contabilizó otras 1.800.
Si se comparan los primeros tres meses de 2006 con igual período del año pasado, las denuncias reflejan una baja de 0,8 por ciento a nivel nacional. Pero las realidades son notoriamente dispares al analizar cada departamento: mientras que en Montevideo se redujeron un 33 por ciento las denuncias, en Maldonado se incrementaron en un 118 por ciento.
Estos números fueron analizados por Clyde Lacasa, sexóloga de 50 años y coordinadora de la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual, que nuclea a veinte organizaciones que luchan por la causa.
-El ministro del Interior anunció una baja de 0,8% en las denuncias de violencia doméstica. ¿Esto significa que bajaron los casos concretos o que las víctimas denuncian menos?
El Observatorio del Ministerio del Interior, primero toma las cifras a nivel general y luego lo hace puntualmente en algunos departamentos donde hay oficinas especializadas en esta problemática. No en todo el país existen estas dependencias como para sacar una cifra tan exacta de las denuncias recepcionadas. Además, en los departamentos donde no se crearon comisiones especializadas los casos de violencia se registran como lesiones personales o denuncias por amenazas y quedan ahí. No me quiero arriesgar a confirmar esa baja anunciada porque las estadísticas siguen reflejando que cada nueve días muere una mujer por violencia doméstica en Uruguay. Sí creo que las víctimas y la sociedad en su conjunto está más preparada para dar el difícil paso: denunciar. Y esto se debe a que existe una ley (17.514), que es muy criticada y perfectible pero que antes no estaba.
-¿Qué avances concretos generó esta ley desde que fue sancionada en 2002 hasta el momento?
Debido a la ley, se creó un Consejo Consultivo Nacional sobre Violencia Doméstica, que funciona desde el gobierno anterior. Este consejo está formado por un representante de diferentes instituciones publicas (Poder Judicial, Ministerio del Interior, Administración Nacional de Educación Pública, Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay y el Instituto Nacional de la Mujer) y tres representantes de la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual. Sus miembros se reúnen todos los meses para analizar temas establecidos en la ley. La apuesta más reciente es la creación de los Consejos Consultivos Departamentales, que trabajan bajo la misma modalidad pero a nivel más local. Por otra parte, la problemática también fue tomada por los medios y eso hace que la gente consulte y luego denuncie, aunque entre un paso y otro transcurra bastante tiempo.
-¿Cuán capacitados están acerca de la violencia doméstica los policías que recepcionan denuncias en las comisarías?
Capacitados están porque en el Ministerio del Interior se hicieron cursos de capacitación sobre violencia doméstica. No digo que todos los policías de Montevideo estén capacitados, pero sí muchos. En otro tiempo era muy común que el policía hiciera comentarios fuera de lugar o le restara importancia a la denuncia. Pero esos son los prejuicios con los que nos hemos socializado: eso de que los trapitos sucios se lavan en casa, que si algo sucede en la familia tiene que morir en ese ámbito.
-¿Qué grado de compromiso tiene el gobierno de Tabaré Vázquez con esta problemática?
Las personas comprometidas con la causa que ocupan cargos en el gobierno actual son aquellas que en otros gobiernos también lo estuvieron. Pero no hay un cambio en el sentido de que llegó un nuevo gobierno y esta temática se está tratando de diferente manera. Personalmente no veo un cambio sustantivo. Se le da la importancia porque la sociedad civil está permanentemente trabajando por ello, haciendo lobby.
-Al contrario de lo registrado en el ámbito nacional, en Maldonado aumentaron un 118% las denuncias por violencia doméstica en el primer trimestre de este año y el incremento se atribuyó a la Jefa de Policía de ese departamento…
La inspectora Graciela López trabajó mucho en esta temática, incluso cuando estuvo en Montevideo, en la Dirección de Prevención del Delito. Es de esas personas a las que no les importa cuál sea el gobierno sino que siguen igual trabajando en el tema. Esto hizo que las cifras en Maldonado sean las publicadas, porque esta mujer le da prioridad a la problemática.
–¿Es casual que la suba se registre en un departamento donde la jefa es una mujer?
No debería tener que ver. He escuchado experiencias de madres que pasaron por juzgados de familia donde las juezas mujeres actuaban peor que los varones. En realidad es un tema de todos, no creo que sea exclusivo de mujeres. Las personas de mayor vulnerabilidad de sus derechos tal vez son las mujeres, los niños y adultos mayores. Pero violencia doméstica hacia los varones seguramente la hay; lo cierto es que el hombre no está educado para denunciar una situación de este tipo. De hecho, a la mujer le costó mucho denunciar porque fue educada con la idea de que si se casa, se tiene que hacer cargo del marido que le toque y de mantener a la familia unida. Todavía cuesta tomar conciencia de que una mujer no tiene que soportar el maltrato para sostener una imagen de familia ideal.
-¿El hombre que maltrata a la mujer también lo hace con los niños?
Sí. No se salva nadie, ni el perro. Es raro encontrar una mujer que venga y diga que su marido o pareja sólo le pega a ella. Un dato curioso es que las mujeres que son víctimas de violencia física durante años hacen el click cuando el hombre amenaza con pegarle a un hijo. Quizá nunca lo golpeó al hijo con la misma intensidad y frecuencia que a ella, pero seguramente lo maltrató verbalmente y lo hizo presenciar estas palizas. Y eso es violencia.
-El comentario que se escucha es que la persona que maltrata lo hará toda la vida, ¿realmente es así?
Quiero apostar a que no, a que tiene que haber una recuperación, pero es difícil. Son muchos años de educación donde se ha marcado que el hombre dentro de la familia es quien fija las pautas, dirige, trae el dinero a la casa. Y si bien esto ha cambiado en el Uruguay de hoy, las mujeres que trabajan siguen siendo víctimas de la violencia. De repente no física, pero que el hombre le maneje el dinero fruto de su trabajo también es violencia.
-El Plan Nacional de Lucha contra la Violencia, que se creó a partir de la ley, ¿qué efectividad tiene?
El plan estipula tiempos de concreción para determinadas metas. No vamos de acuerdo a lo establecido en el programa, vamos a pasos lentos pero se están haciendo cosas.
Hemos tenido ciertas dificultades porque la ley especifica que la persona que represente a cada organismo público en el Consejo Consultivo Nacional sea alguien con poder de decisión y en general se nombran representantes que no lo tienen. Se nombra a los representantes como quien llena un mero formulismo. La Red transmitió este reclamo y el Consejo Consultivo lo trasladó a las distintas instituciones para que esto se revierta.
-¿Esto no es falta de compromiso?
Lo es. Es no darle la importancia que merece. Pero esas luchas las vamos a seguir teniendo, venga quien venga. *
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