Censuraron los últimos 15 minutos del Código Da Vinci

Tailandia: cristianos en el tope del ranking

No es ajeno el hecho que las iglesias cristianas, que representan a menos del 1% de la población hayan logrado, lobby mediante, que 60 millones de tailandeses se queden sin poder ver los 15 minutos finales de la película El Código Da Vinci.

La Universidad por razones educativas exhibirá gratuitamente durante 15 días la versión sin censura.

La Facultad de Medios de Comunicación se encuentra embarcada en una campaña de respeto a la libertad de expresión con T-shirts impresas en tailandés donde se lee: «Lo que yo pienso de tu dios es asunto mío».

El profesor Prapenee Watanatam sostiene que en términos de pruebas «está tan científicamente probado que Jesús fue hijo de dios como que tuvo una hija o que condujo una Harley Davidson durante sus 40 días en el desierto, y debemos garantizar a quienes piensan una cosa u otra que puedan expresarlo con total y absoluta libertad; al que hay que reprimir es al que quiera acallar a los demas».

Aceptar que una iglesia o religión, cualquiera sea, pueda decidir lo que los demás seres humanos pueden o no pueden ver, leer o pensar, es un insulto a la inteligencia, remarcó Watanatam.

La Universidad de Chiang Mai, junto con otras 30 universidades en todo el país, ha decidido emplear el filme como parte de un debate en torno a las libertades y los derechos individuales.

Quien no quiera verlo, que no lo vea, nadie esta obligado a hacerlo, subrayó el profesor Watanatam, pero se violan los derechos humanos cuando además se quiere impedir que otros lo hagan, coactivamente, mediante la censura.

El Código Da Vinci, que estaba destinado a pasar desapercibido en este país mayoritariamente budista, ha saltado al primer plano del interés del mundo intelectual tailandés.

No estaba prevista la exhibición de filme más allá de una semana, dado que normalmente el público tailandés no participa y menos comprende los códigos de comunicación de la cultura cristiana. Ya La Pasión de Cristo con Mel Gibson había resultado un estruendoso fracaso en la mayoría de los países de Asia.

Es que la ausencia de un marco de referencia hacía incomprensible el significado del filme para el espectador promedio. Comentarios publicados en la prensa a la salida de La Pasión de Cristo demostraban con crudeza la enorme brecha cultural ante la incomprensión generada por un filme de casi 3 horas de crueldad y tortura permitidas por el dios de los protagonistas, hacia su hijo, por las razones que fueran.

Un fracaso similar se esperaba para el Código Da Vinci, por tratarse de un filme en el que un alto porcentaje de la trama se apoya en sobreentendidos de la cultura occidental y cristiana que son aquí completamente ajenos.

Sin embargo, la encuesta de la Universidad revela que 3 de cada 10 personas que no pensaban ver el filme han cambiado de opinión y concurrirán a ver la versión completa a alguno de los cines del campus.

Las comisiones de censura -y hay varias en el país- carecen de autoridad dentro de los campus universitarios. *

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