Un barrio entero de Juan Lacaze fue cubierto por un denso polvillo blanco que parecía cal viva
El hecho afectó, entre los días 30 de abril y 2 de mayo, al barrio La Estación de la ciudad sabalera en donde viven alrededor de medio millar de personas, pero recién en estos días tomó estado público, a raíz de la denuncia de Torres.
La comisión de Higiene y Medio Ambiente de la Junta Departamental se reunió con las autoridades de Fanapel para hablar de lo ocurrido en los primeros días de mayo. «No es la primera vez que ocurre algo similar, ya en setiembre de 2004 pasó y nos dijeron que el 1o. de ese mes se había puesto en marcha ese horno y que esas partículas se habían escapado. Admitieron que era el horno. Que eran los primeros quince días de funcionamiento pero que después se iba a arreglar», explicó Torres.
En esta oportunidad «yo fui a ver y el barrio estaba todo cubierto de un polvillo blanco, casas, autos. Esto ocurre cada vez que el viento cambia. Si hay viento norte el polvillo de esa chimenea se va para el río, pero si el viento cambia a sudestada, cae todo sobre la ciudad», cuenta el edil socialista.
A pocos metros de la fábrica, la Intendencia de Colonia mantiene instalado un equipo de monitoreo de la calidad del aire que recupera partículas de aire menores de 10 micras y que está instalado a cien metros de la fábrica. Sin embargo el equipo «hace meses que no funciona porque el motor está roto», expresó Torres, respecto a lo que le señalaron los funcionarios municipales.
Un horno que da muchos problemas
Según Torres, «Fanapel le echa la culpa a Comital, empresa tercerizada ubicada en los predios de Fanapel, que muele las piedras de carbonato de calcio, que luego queman en el horno y se libera anhídrido carbónico y carbonato de calcio, que es la cal viva».
El polémico horno tiene ya dos años de funcionamiento y pese a que habían anunciado que no ocurriría más, el desprendimiento de la peligrosa sustancia sobre la ciudad volvió a ocurrir. «Ellos dicen que no es su culpa, pero la cal viene de ahí, el polvillo viene de ahí y cuando el viento cambia, todo eso cae sobre la ciudad», expresa el curul.
El horno funciona todos los días, «si el viento es norte no se siente nada porque va todo para el río pero cuando refresca y hay sudestada, entonces el olor y el polvillo caen sobre la ciudad. Los vecinos dicen que es permanente ese olor, pero el otro día fue alarmante, vi las plantas, las casas y los autos, el polvillo se podía juntar con escoba y pala», expresó con preocupación. En el barrio viven alrededor de 500 personas, que creen firmemente que ese polvillo era cal viva, producido como residuo de la combustión de la chimenea de Fanapel. «No se sabe si es cal viva, nosotros lo enviamos a la Dinama y las muestras que envié señalan un 27% de carbonato de calcio», explicó Torres. Ayer, una delegación de ediles se reunió con autoridades de Fanapel para plantear este problema, «nos dicen que cada vez los procesos son más eficientes y que por lo tanto los olores y las molestias se van a ir sintiendo cada vez menos», afirmó Torres. *
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