Calendario

1811.- Los historiadores cuentan que en estos días de mayo el tiempo era fulero, con lluvias torrenciales. Las tropas españolas, con Posadas a la cabeza, estaban acantonadas desde hacía una semana en Las Piedras a la espera de los revoltosos y de tanto en tanto había escaramuzas con arrestos de criollos, por los que se pagaban buenos pesos, más aun si eran oficiales.

El hambre comenzaba a adueñarse de los realistas y como solución encontraron atacar los campos de los Artigas, en el Sauce, donde se suponía que había muchos individuos armados. Llegaron, no encontraron a nadie, salvo algunas armas pero arriaron todos los animales que pudieron. Y ahí estaban aguantando, bajo esas tormentas que no eran buen presagio.

Artigas, por su lado, también esperaba el momento justo, cuando el sol saliera. Este 17 de mayo el tiempo mejora, la lluvia pasa a llovizna y luego desaparece. Todo, entonces, está listo para la lucha. Y al día siguiente tendremos nuestra primera victoria del jefe.

Ya conoce bien todo lo que pasó pero siempre es bueno realimentarlo en la memoria.

 

FELIZ DIARIO

1935.- Nace Enrique Medina Ramela, pintor que trabajó jarrones con flores, puertas de vidrios biselados y las luces y sombras que las atraviesan creando ambientes realistas donde el veedor tiene casi una fotografía perfecta, atrapante en la precisión. La Casa Presidencial de Suárez y 19 de Abril cuenta con una de esas enormes puertas en los jardines del fondo. Todavía se puede ver algo del mural en el frente del Palacio Municipal donde las hojas acercan un aire natural. Según los críticos ahora ha dado un giro total en sus telas, como lo hace en su versión de la Santa Cena.

 

LO PIENSO, LO DIGO

«Puesto que estamos en el Villorio Planetario imaginado por MacLuhan, donde todo ocurre simultáneamente, donde todo está inter-relacionado, donde ahora se pretende no ya informarnos, sino hacernos asistir en directo al nacimiento de la Historia, ¿cómo hacer para aislarnos, para rodearnos de una cascarita protectora que nos deje a salvo de esas maléficas ondas, de esa permanente intrusión de los medios electrónicos, de los satélites, de las antenas parabólicas?» Omar Prego, en reflexiones sobre la muerte del libro, Cuadernos de Marcha agosto de 1991.

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