"Reconozco la falta de compromiso con los derechos humanos por parte de mi Iglesia durante el Holocausto"
El Dr. Pawlikowski dictó una conferencia que fue organizada por la Confraternidad Judeo-Cristiana del Uruguay -institución anfitriona del líder internacional-, el Comité Central Israelita del Uruguay, el Consejo de Iglesias Cristianas del Uruguay y la B’nai B’rith del Uruguay. El disertante se entrevistó con el Arzobispo de Montevideo y participó en servicios religiosos judíos y cristianos. La agenda del Reverendo, incluyó una visita al Memorial del Holocausto ubicado en la Rambla frente al Club de Golf de Punta Carretas.
El tema elegido por Pawlikowski, fiel a su especialización, fue «El Holocausto: ¿tiene significación para la ética en la actualidad?». El especialista dio inicio a la conferencia expresando que «a la luz de la experiencia del Holocausto, el estudio académico de la ética ha experimentado un rápido desarrollo en la última década. Además de la investigación sobre las decisiones éticas tomadas durante el Holocausto mismo, en obras como la de Rab Bennet Bajo la Sombra de la Swastika: Los Dilemas Morales de Resistencia y Colaboración en la Europa de Hitler, han aparecido reflexiones más generales de pensadores judíos y cristianos sobre el significado del Holocausto para la ética contemporánea. También hubo quienes se preguntaron, como Herbert Hirsch, si se puede aprender algo del Holocausto para enfrentar los desafíos morales de hoy, dada la naturaleza sui generis de ese acontecimiento, así como la inmensa complejidad de la sociedad moderna.»
Respuestas humanas sociales «programadas»
En un pasaje de la conferencia, Pawlikowski, hizo referencia a la obra «En Moralidad después de Auschwitz: El Desafío Radical de la Ãtica Nazi», y a otros escritos posteriores de Peter Haas, quien se pregunta «por qué lo nazis no reconocieron el mal como mal y, como consecuencia de ello, por qué crearon lo que muchos consideraron una ética científicamente válida. ‘El problema dice- es un sistema moral ideado y elaborado siguiendo líneas ‘científicas’, es decir, aplicando una lógica estricta, y que fija esos hechos como datos universales’. Esto provoca, según Haas, una pérdida del sentido de la diferencia entre matar y asesinar.
La ‘moralidad’ se transforma en una cuestión de actuar de manera tal que ‘encaje’ en el sistema preestablecido. Para Haas -continúa Pawlikowski-, el sistema científico extirpa de la conciencia humana todo sentido de responsabilidad personal por la acción humana. ‘Así pierdo de vista mi propia acción moral, mi propio poder de crear actos no solamente a través de mi observación de ellos, sino también de crear el texto que le da al acto su valor moral. En ese momento dejo de ser un agente moral y me vuelvo un actor pasivo de un libreto escrito por otros’.» Y agregaba más adelante, que «Didier Pollefeyt discrepa con Haas en varios puntos, incluso en que se pueda hablar de una ‘ética nazi’. Prefiere presentar al nazismo como algo que ‘pervirtió’ la auténtica moralidad.» El especialista interreligioso continuó expresando ante el atento auditorio que «Para Pollefeyt, el nazismo fue una política sin un verdadero marco ético.», para señalar, a su entender, que «tanto Haas como Pellefeyt omiten un aspecto crucial del nazismo que sigue siendo crítico para entender el desafío moral que debemos enfrentar en la actualidad. Al destacar la importancia del marco nazi para la respuesta humana, sea que se decida considerarlo una ética o no, ambos han mostrado que una característica central de la modernidad (y podríamos decir también de la posmodernidad) es la determinación de la moral por parte de las estructuras políticas y culturales. El nazismo fue el primer sistema político moderno que ‘programó’ respuestas humanas sociales de una manera sistemática».
Fallas morales de los católicos
En otro pasaje de la conferencia, Pawlikowski hizo referencia al papel de la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial: «Hablando ante todo como católico, debo reconocer la falta de un compromiso profundo con los derechos humanos por parte de mi Iglesia durante la época del Holocausto, que silenció la respuesta moral del catolicismo durante ese período crítico. Estoy convencido de que la falta de una tradición de derechos humanos contribuyó significativamente a las fallas morales de los católicos durante el Tercer Reich».
Finalmente, el reconocido líder expresó que «para concluir, querría decir que estudiar los detalles históricos del Holocausto y seguir rememorando a las víctimas sigue siendo una tarea sagrada. Pero defraudaríamos en última instancia a las víctimas de los nazis si no elegimos la vida sobre la muerte, como nos aconseja el Deuteronomio, luchando contra las implicancias ideológicas últimas del nazismo, especialmente en el terreno de la ética, por nuestra sociedad global contemporánea. En el pabellón eslovaco de la Expo 2000 de Hannover, Alemania, se exhibió un vigoroso film basado en parte en el Holocausto. El título del film planteaba una pregunta que sigue siendo nuestra pregunta después de la Shoá: ¿Quo vadis, humanidad?» *
Compartí tu opinión con toda la comunidad