Los vecinos de Montevideo propondrán y definirán las obras a ejecutar en sus barrios
«Hay que acercar la gestión municipal a la gente y el ingrediente imprescindible para lograr esto es la participación», manifestó ayer el intendente Ricardo Ehrlich en el lanzamiento de una nueva etapa del Presupuesto Participativo que tiene a los vecinos de Montevideo como protagonistas.
El municipio insta a los ciudadanos a presentar los proyectos que consideran indispensables para su barrio. Las propuestas se podían presentar desde ayer hasta el 30 de junio próximo en los 18 centros comunales de la ciudad: allí hay planillas especiales para dejar sentada la iniciativa, que luego será analizada por técnicos que constatarán su viabilidad.
Están habilitados a presentar propuestas organizaciones sociales y vecinales, instituciones o cualquier montevideano mayor de 18 años. Incluso está permitida la participación de los los niños, siempre que estén apoyados por un mayor. En cuanto a los proyectos, pueden ser para mejorar la infraestructura (calles, saneamiento, iluminación y plazas), propuestas para cuidar el medio ambiente o socioculturales.
Será respetada la decisión
El director municipal de Descentralización, Walter Cortazzo, dijo ayer que el 22 de octubre próximo estarán listos los proyectos que recibieron la aprobación técnica para ser votados por la ciudadanía. Podrán sufragar las personas que trabajan o viven en determinada zona; no podrán hacerlo en dos centros comunales.
Cortazzo aclaró que el resultado del voto no podrá ser modificado. «Si se eligió un proyecto que se lleva todo el presupuesto del centro comunal (2,4 millones de pesos) destinado por la Intendencia para este fin, será respetada la decisión. Si se optó por cinco proyectos, también».
Las obras seleccionadas serán ejecutadas el año que viene. Las que se realizarán este año, también con un presupuesto de 2,4 millones de pesos por Centro Comunal, fueron elegidas en 2005 por los consejos vecinales.
«Se presentaron 116 propuestas, de las cuales sólo nueve fueron rechazadas por ser inviables. Hubo quienes optaron por reforzar la poda de árboles, otros decidieron comprar una barométrica y hubo algunos que eligieron arreglar la casa del vecino», señaló Cortazzo. *
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