El tábano
Un filósofo nórdico dijo que Sócrates no tenía títulos y sólo era partero, aludiendo a su tarea de ayudar a dar a luz el pensamiento correcto.
Bueno, acá nos hace falta un partero. Se advierte la urgencia apenas uno recorre el amplio, variopinto y complejo espectro de opiniones que en la izquierda -desde el gobierno a la militancia- va quedando dibujado en el escenario nacional. Ya he hablado, con respeto, de las posiciones dogmáticas de la central obrera y del Partido Comunista, del radicalismo de ciertos grupos de base y del realismo de otra gente, empezando por el ministro Astori, un pragmático, así como de la aceptación a regañadientes de aquellos que aún confunden ideología con comercio. Y también he hecho mención, y no por distraído, al difícil equilibrio que esta cuestión exige del MPP, el sector del Frente Amplio que más votos logró en la última elección. Y que tiene poder real.
Y hete aquí que el ministro Mujica, uno de los emblemas de ese sector, acaba de declarar esto, que puede no ser estrictamente textual: «Yo no quiero un solo TLC con los Estados Unidos, yo quiero un montón de TLC con todos con quienes se pueda lograr». Caramba, la frase instaló una duda inquietante: ¿para aprobar el TLC con Estados Unidos primero hay que firmar otros? ¿O en realidad no importa que el primero sea el que está encima de la mesa, siempre y cuando haya un compromiso de gestión por los otros?
Yo creo que esa frase casi elíptica destila astucia política y buena intención, pero no me parece que haya instalado el pensamiento correcto; puede que, gracias al pujo de Mujica, se le vea la cabecita; viene saliendo, pero todavía no fue parido.
Sócrates dijo: «Atenas es como un caballo indolente y yo soy el tábano que intenta devolverlo a la vida». El Pepe está un poco cansado para hacer de tábano, pero, a juzgar por lo que se ve, necesita asumir el rol ajustando la mira del aguijón.
Y se requiere que los demás, claro, no hagan lo que todos hacemos cuando vemos un tábano cerca.
Aplastarlo. *
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