Dios y el Diablo en la tierra purpúrea

Dice llamarse Enrique Viana Da Silva, y tener 66 años de edad. «Nací en La Unión, por desgracia», afirma este hombre que vive en la calle desde hace muchísimos años. Afirma haber recorrido muchos países, siempre con sus bártulos a cuestas. Ahora estableció su campamento en la calle Pando casi Andrés Coindre, a unos metros de la Avenida Garibaldi, en una de las aceras de la Plaza Cardenal Barbieri. «Yo he visto a Dios y al Diablo juntos -dice Viana-, conozco todas las sombras, me han seguido todas las sombras y con todas he peleado». El silencio de la tarde frente a la fachada imponente de la iglesia del barrio abría el espacio imaginario para las palabras de este oriental habituado a vivir en las calles. *

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