EL SICOANALISTA AUN ES OBJETO DE VENERACION E INJURIAS

A 150 años del natalicio de Freud, el sueño es la única fortuna que nos queda

Al cumplirse el 150 aniversario del nacimiento, muchos siguen viendo en el neurólogo «un pionero que abrió una brecha de luz en la noche oscura de la mente humana». Sin duda, «Freud metió el dedo en la llaga de la especie, por así decir», si bien no faltan los seguidores que terminaron convenciéndose «que la llaga era la equivocada», y varios detractores que opinan «que el dedo más bien parecía otra cosa».

Philippe Sollers cree que lo más significativo de los aportes freudianos, reside en toda esta «alucinante historia humana en torno de unos cuantos orificios orgánicos». El 12 de junio de 1900, Freud le escribe a Fliess: «¿Crees tú realmente que algún día habrá sobre esta casa una placa de mármol en la que se pueda leer: Es en esta casa donde el 24 de julio de 1895 se le reveló al doctor Sigmund Freud el misterio del sueño?». Habían pasado ya siete meses desde la publicación de «La interpretación de los sueños» y esa encarnizada mezcla de superhombre voraz y de resentido que es Freud rumia la idea de que acaso la posteridad le confiera el reconocimiento que el presente le niega.

Ese flirteo con las deliciosas sanciones postreras no es nuevo en él; forma parte de su programa de pionero, donde se aparea al mismo tiempo con el entusiasmo y la ira, con la ambición y el desencanto, y es a menudo el móvil ciego, pero incondicional que impulsa los movimientos más arriesgados de su deseo de saber.

En junio de 1900, sin embargo, el sueño de una posteridad justa parece responder también a una coyuntura desalentadora: la indiferencia con que el mundo acaba de recibir la aparición de su última obra; el libro que desnuda por primera vez la naturaleza, el funcionamiento y los entretelones singulares de una galaxia llamada «Inconsciente».

 

«Continente oscuro»

Freud no es santo de la devoción de muchas mujeres, a quienes alguna vez calificó de «continente oscuro». «Mi abuelo era un hombre bueno y cariñoso, pero no entendía en absoluto la sexualidad de la mujer», comentó su nieta Sophie Freud, de 82 años.

En el Café Freud, un pintoresco bar a dos cuadras del apartamento donde Sigmund Freud buceó en la siquis humana, un cartel atrae inmediatamente la mirada: es una caricatura de perfil del adusto padre del sicoanálisis, cuya nariz y cejas se funden con la imagen de una mujer desnuda.

«Lo que todo hombre tiene en mente», se lee en la irónica inscripción. Algunas de sus obras más conocidas han inspirado a legiones de comediantes y humoristas: el complejo de Edipo, la envidia del pene, la sexualidad infantil, la etapa anal, la interpretación de los sueños.

Alegría y tristeza, soberbia y humor: así es como el mundo visualiza a Freud, cuyo legado aún es objeto de veneración e injurias al cumplirse en este día el 150 aniversario de su nacimiento. *

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