Teletón: inauguran hoy el centro de rehabilitación pediátrica de alta complejidad
El objetivo de crear un centro nacional de rehabilitación pediátrica de alta complejidad nació en 2003, cuando comenzó a funcionar en Uruguay la Fundación Teletón. Ese año se puso como meta construir, equipar y dotar de recursos humanos especializados a un espacio destinado a la recuperación de niños y jóvenes del país con alteraciones del aparato locomotor.
Para juntar el dinero se hicieron las ya conocidas maratones televisivas Teletón, en las que se invitó a ciudadanos particulares, empresarios, organizaciones y entidades a hacer su aporte para concretar el sueño buscado.
El primer Programa Teletón se llevó adelante en 2003 y se repitió los dos años siguientes: con los 2,2 millones de dólares donados se logró levantar y equipar el edificio que funciona en el Prado, en Carlos Brussa entre Vaz Ferreira y Camino Castro.
La construcción tiene 2.200 metros cuadrados y funciona en un predio que alcanza los siete mil, que fue cedido por la Intendencia de Montevideo a la fundación, para desarrollar el proyecto. El espacio está distribuido en siete consultorios y una enfermería, a los que se suman tres grandes áreas: de fisiatría, hidroterapia y terapia ocupacional. Allí se atenderá a niños y jóvenes con afecciones neurológicas, neuromusculares, traumatológicas y ortopédicas, y reumatológicas y hematológicas.
«Existe un sector de bioingeniería, que se ocupa de desarrollar elementos que ayudan a la autovalencia de los niños con dificultades motrices, como dispositivos para que puedan mirar la tele, apagar la luz o usar la computadora sin necesidad de recibir ayuda», detalló la directora ejecutiva de la Fundación Teletón, Verónica Rattin, quien señaló que «esta área se desarrollará en una segunda etapa porque en Uruguay aún no hay bioingenieros».
El «staff» permanente que trabajará en el centro está compuesto por 30 técnicos y médicos uruguayos especializados en rehabilitación pediátrica. Pero, Rattin aclaró que «se consultan regularmente otros especialistas, como psiquiatras, urólogos, gastroenterólogos, odontólogos, entre otros».
Con ayuda de voluntarios
Unos 147 voluntarios, principalmente estudiantes universitarios, trabajarán en el centro y desarrollarán diferentes tareas, desde ayudar a los pacientes a entrar y salir de la piscina para rehabilitación hasta limpiar las colchonetas del gimnasio o atender el teléfono en la recepción. Los técnicos estiman que el centro tiene capacidad para realizar 200 atenciones diarias. «Queremos llegar a ese número el año próximo, porque del ingreso de pacientes depende el funcionamiento del centro». Rattin señaló que desde el 27 de marzo pasado se reciben consultas: «Los médicos evalúan a los niños y analizan si tienen patologías acordes a los tratamientos del centro».
Los tratamientos comenzarán el próximo lunes, con los niños y jóvenes que ya fueron evaluados. «Sabemos que se gasta mucho dinero en viajes al exterior para hacer rehabilitaciones. Ahora estos niños van a poder atenderse en su país y van a tener el mismo tratamiento que en Estados Unidos y San Pablo, y a su vez no sufrirán el desarraigo».
El centro asistirá a pacientes de Salud Pública, privada y mutualismo. Por eso la directora ejecutiva sostuvo que «cada uno pagará según sus posibilidades. El dinero que ingrese por el tratamiento de niños que pueden costearlo, se destinará a quienes no pueden hacerlo». Un grupo de asistentes sociales será el encargado de determinar las posibilidades de pago de las familias involucradas. *
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