"El Uruguay no es un río", es un país que desprotege a sus artistas
Eduardo Darnauchans fue recientemente operado de la cadera y necesita donantes de sangre; pero más allá de esa intervención quirúrgica puntual, el músico hace un tiempo que está pasando por una difícil situación. Según testimonios de allegados y amigos, durante el año 2005, él y su compañera Patricia se enfrentaban al drama diario de la alimentación, además de los problemas de salud, «no hay ingresos, el abatimiento crece cada noche, afuera hace frío y adentro la casa con nombre cuerpo se marchita», escribió alguien en Redeletras. En estos momentos se está tramitando una pensión graciable del Estado a favor del artista, pensión que en verdad ya lleva un largo trámite desde que en el año 2005, el escritor Carlos Cipriani, entonces en la Dirección de Cultura del MEC, dio inició al expediente con un informe técnico acerca del aporte artístico de Eduardo Darnauchans. El cantautor Aníbal Sampayo también se encuentra viviendo una delicada situación; víctima del mal de Alzheimer está en una casa de salud y su esposa y los amigos que le acompañan no saben cómo hacer frente a los duros momentos que se avecinan. Sampayo, sin pensión ni jubilación, en muy pocos meses no tendrá dinero para seguir permeneciendo allí.
La cobardía de no patear
En ese sentido, transcribimos expresiones del escritor Carlos Caillabet: «Junto a otros casos, si no pateamos ahora, seríamos cobardes. En los actos oficiales, en las escuelas, en cuanto acontecimiento de relevancia hay en Paysandú se cantan las canciones de Aníbal Sampayo. El anfiteatro lleva su nombre. Las radios argentinas cada diez minutos pasan una canción del poeta del río Uruguay. Hace un tiempo escuché a Eduardo Galeano en una entrevista, defender a Walter Tournier en la que dijo que en Uruguay a los artistas solo falta que los meen encima. Y no me parece exagerado». En opinión de Mario Delgado Aparain, «tenemos que buscar una alternativa o una definición política para este tipo de situaciones generalmente tan delicadas como humillantes, que al momento menos pensado vuelven a reeditarse en el mismo triste marco de indignidad que, inexorablemente y al final de los finales, termina abonando la tradicional necrolatría de los uruguayos. Es decir, morirse es la mejor forma de asegurarse una lluvia de honores, manifestaciones de duelo, nomenclaturas de calles, edificios, que el muerto jamás hubiera soñado en vida». Para Delgado hay un momento en que ese artista «es la cultura de la nación», agregando que «antes, cuando estaba vivo, era un problema de la nación y nada más. Pienso en Cabrerita, en Picatto, en el Becho Eizmendi, en Idelfonso Pereda Valdés, en Juan Capagorry, en Eduardo Mateo, en tantos y tantos. Sin embargo, a la hora de instrumentar una solución para los artistas en su vejez, en su indigencia o en su enfermedad, a los políticos el tema les resulta tan extraño y fuera de lugar, como citar a un grupo de viejitas para comer morrones verdes a las cinco de la tarde». Además de los nombres que Mario Delgado evoca, también es oportuno referirnos a los gravísimos problemas de salud que está padeciendo el cantautor Marcos Velázquez, quien además se enfrenta al duro drama de la falta de vivienda.
En relación con «el Darno», en la rotisería Girasoles, ubicada en la esquina de Colonia y Yi, se ha instalado una canasta solidaria, en la cual se reciben todos aquellos alimentos no perecederos o congelados que puedan arrimar quienes deseen colaborar. Los mismos se le harán llegar al artista y a su esposa.
El teléfono de Girasoles, es 901 0186, y quien desee información puede contactarse allí con Danilo. De todas maneras, al parecer la gestión de una pensión para Eduardo Darnauchans, estaría muy cerca de una pronta resolución, mientras que el caso de Aníbal, ni siquiera ha llegado a los escritorios de las autoridades correspondientes. Con respecto al «Darno», el jueves 20 el presidente de la Comisión de Educación y Cultura del Senado, Leonardo Nicolini, presentó la solicitud de pensión graciable al Poder Ejecutivo para el artista. Dicha solicitud fue aprobada en la Comisión y el jueves por la tarde el ministro Jorge Brovetto la firmó. Ahora falta el visto bueno del MEF. Como alguien dijo en algún momento «esto tiene que oírse en Economía, para que quienes tienen que decidir sobre esto piensen con la lógica de los poetas y no con la de los economistas.
Hagan fuerza, cuántas más voces se hagan oír, más rápido se resolverá este asunto». Temas como estos, referidos a los artistas de carne y hueso, con problemáticas tan complejas y tangibles como comprobables y acuciantes, deberían ocupar espacios en las extensas y profundas deliberaciones de todos los organismos e instituciones vinculados de una forma u otra con la cultura, y ser el centro de atención de quienes en más de una ocasión han prometido trabajar en ese sentido. *
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