PROHIBIDO PARA NOSTALGICOS

Empezó el año

Después de un verano tan piqueteado, ya todos están prontos para comenzar el año. Privilegio de los elegidos es empezar el año en el mes de abril. ¡Tomá pa’vos y para la gilada que se pasa elogiando al «primer mundo»! Acá sí que somos vivos y que chupen los demás. Lo cierto es que largó el otoño y los días se hacen cortitos mientras «vichamos» qué ropa de lana vamos sacando del ropero.

En la época del Montevideo del Ayer también los melancólicos aires otoñales llegaban cargados de novedades. Tiempo de amasijarte en el biógrafo hasta quedarte los ojitos como el dos de oro. Los distribuidores pioneros como el señor Glucksman largaban su munición pesada apenas terminaba la Semana Santa. Venían los éxitos de estrellas argentinas como Pepe Arias en títulos como «El Pobre Pérez» donde se combinaba la comedia y el drama.

Las salas de los cine-teatros Rex y Ariel exhibían taquilleras comedias musicales americanas tan de moda por mediados del viejo siglo. Los reyes eran Fred Astaire, Ginger Rogers y la nadadora Esther Williams con sus películas de acuático ballet. Desde tierras inglesas nos llegaban otras musicalísimas comedias y éxitos como aquel titulado «Es el amor» con la muy bella Jessie Matthews. En la sala del Intermezzo de 8 de Octubre casi Comercio se presentaba la última del Gordo y el Flaco, pues en su buena época ese entrañable cine fue también una sala de estreno. Era la película de Laurel y Hardy que se llamó «Dos pares de mellizos» y los vecinos de la Villa de la Unión hacían cola tempranito no sin antes comprar una bolsa de bizcochos en la panadería al lado del cine.

Las llamadas «broadcastings», las estaciones de radio de antes, también por el otoño lanzaban sus novedades. En la 46 se anunciaba con bombos y platillos al «Frégoli del éter» el gran Eduardo De Pauli, un artista popular que supo llenar al Estadio Centenario. Radio El Aguila confiaba en subyugar a los escuchas con los programas del Loro Collazo y su acompañante Lalo. En la Estación Femenina llaman la atención las clases de gimnasia para mujeres y niños. Todos poniendo el colchón en el piso y dale a las lagartijas y abdominales, mientras desde la radio sonaba la voz de la profesora Chichita. Libretistas radiales como Adolfo Oldoine retrataban el alma de la ciudad y su gente en creaciones como «Los Paredes» un radioteatro que hechizó el corazón de los montevideanos. Y también después de la Semana Santa empezaban las transmisiones en directo desde el Teatro Solís con obras como Madame Butterfly y Caballería Rusticana a cargo de las numerosas compañías extranjeras que nos visitaban por aquellos tiempos.

En la Radio Edison, los recordados Tito Serrano y Miguel Angel Manzi fueron pioneros en presentar novedosas audiciones radiales ya sea criollas o tangueras con muchos premios para los oyentes. Con más recuerdos y música los esperamos en la 1410 AM LIBRE.

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