Calendario
1984.- Siempre se puede encontrar el momento de la mentira y procurar que lo que fue otra valentonada infame y fatal se crea accidente. Tras el asesinato por torturas del Dr. Vladimir Roslik, el ambiente comenzó a enrarecerse y las declaraciones que eran excusas o pretendidas justificaciones se multiplicaron. Recuerde que lo habían detenido una semana antes, que al día siguiente le informaron a la señora que su marido había fallecido en el Hospital de Fray Bentos por un «paro cardiorrespiratorio, sin señales de violencia» , tal lo que surgía de la primera autopsia del médico militar Dr. Eduardo Sainz: La autopsia no muestra más que signos leves e inespecíficos de asfixia, sin violencia, compatibles con una muerte por paro cardiorrespiratorio».
Claro que se realiza una segunda autopsia, esta en Paysandú, y de ella resultan conclusiones muy diferentes, la existencia de golpes, un hígado destrozado y rastros de posible asfixia, quizás por la aplicación de lo que se conocía como «submarino».
Los responsables de esta tarea, cumplida en la tarde del 16 de abril, fueron Aníbal J. Mojoli, médico del servicio público, Dr. Adolfo Montauban, médico de Sanidad Policial y Dr. Gonzalo Zuast, el Supernumerario del Servicio Público en presencia de los doctores Eduardo Laluz y Eduardo Sainz, médicos de Sanidad Militar, y el Dr. Jorge Burgel, presente a pedido de los familiares. En la segunda autopsia se constató «signos directos e indirectos de asfixia»; según esta autopsia «causa de la muerte» anemia aguda; síndrome asfictivo». No es posible tratándose de una segunda autopsia en las condiciones reseñadas, determinar cuál de estos dos elementos o bien su asociación lesional ha sido la causa última de la muerte».
Lo claro era que el cadáver del señor Vladimir Roslik presentaba inequívocas señales de haber sido sometido a diversas formas de violencia de severísima magnitud (Ref: parte del informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos). O sea, una muerte por motivos multicausales pero derivados de las torturas.
Este 22 de abril, la Dinarp ofrece su versión, donde el fantasma del comunismo y una futura guerrilla volvía a aparecer. Entre otras cosas se informa a la población lo que era «su verdad»: «La reactivación de una agrupación subversiva vinculada al clandestino Partido Comunista que cuatro años atrás había operado en zonas del departamento de Río Negro, quedó al descubierto a partir de la captura de uno de sus miembros -requerido desde entonces- cuando en fecha reciente reingresó al país para tomar parte en tareas de introducción ilegal de armas desde el exterior. Se trata de Antonio Pires da Silva Junior, un delincuente común que había escapado a territorio brasileño en 1980 (…) Capturado el requerido, sus declaraciones dieron por resultado la detención de otros involucrados -algunos de la primera época y otros recién integrados a la asociación- pudiéndose establecer en el curso de las investigaciones el origen, modo de introducción y posterior transporte y ocultamiento de las armas, en operaciones que incluían la utilización de lanchones y una avioneta y que eran supervisadas por Vladimir Roslik, con la colaboración de Esteban Balachir, Carlos Jacina Leivas y varios elementos más cuya participación efectiva en los hechos se investiga (…) en el curso de los careos realizados entre varios detenidos se produjo el fallecimiento de Vladimir Roslik a causa de un paro cardio-respiratorio sin muestra de violencia, según el resultado de la autopsia que se le practicara por disposición del Juzgado Militar competente».
Habrá procesamientos de parte de esa justicia pero los involucrados poco después estarán libres, nuevamente devueltos a la inocencia.
Corresponde precisar que este 22 de abril no cuenta, en nuestros registros, con personalidades. Para aquellos que hemos olvidado, el debido saludo. Otra vez será.
«Un gobierno puede decretar el silencio. Pero ningún gobierno puede evitar que el silencio se pueble de verdad (…) Hace dos días que una incontenible marea de informaciones provenientes de todas partes aluden a una muerte originada en asfixia por inmersión y a la presencia de agua en los pulmones. A hemorragias internas y a extirpación de hígado y bazo (…) hay una in excusable obligación de hacerlo público y adoptar las inmediatas medidas legales. El proceso ha insistido mil veces en que está donde está porque en 1973, bajo la democracia, se operó un vacío de poder. ¿Este silencio que marca sino un vacío?» (Manuel Flores Mora, Jaque, 27 de abril de 1984).
Compartí tu opinión con toda la comunidad