Luces y sombras de una Asamblea

La cultura en debate

Las sesiones llevadas a cabo en las Termas del Arapey los días 1o. y 2 de abril, se organizaron con la modalidad de talleres que abarcaron diferentes áreas. El presidente de la República Tabaré Vázquez habló en la inauguración, expresando su pedido de «una cultura que sea para todos, y que no pierda, por ello, su calidad»; preguntándose luego «¿quién, sin faltar a la ética, puede decir que los pobres no son sensibles a la cultura?». Vázquez dijo sentir satisfacción «por estar cumpliendo un compromiso de gobierno que habíamos asumido durante la campaña electoral». Recordando el encuentro realizado el 4 de octubre de 2004, en El Galpón, Vázquez reiteró «citando a un destacado ex ministro de cultura francés, que tal como él lo había dicho, ‘la cultura es todo’. La cultura es todo: lo dije y lo reafirmo». Más adelante, Vázquez subrayó que «no solamente hay que distribuir socialmente la riqueza, también hay que distribuir socialmente la belleza». En relación al papel del Estado, el presidente fue contundente: «Pero no hay que esperarlo todo del Estado. No todo puede estar siempre subsidiado. Yo sé que es duro lo que estoy diciendo; más aún en un país que, como el nuestro, tiene una fuerte impronta estatista y en el caso de una cultura que, como la uruguaya, tanto ha dado y tanto ha sufrido».

El director de Cultura del MEC, Luis Mardones, por su parte, hizo referencia a que la asamblea «va a ser la gran guía, digamos, que nos va a permitir discernir a la hora de tomar decisiones en cultura, siempre difíciles, siempre complejas; las famosas y malditas tres preguntas de la bibliografía cultural son: quién selecciona, qué selecciona y por qué selecciona lo que selecciona; la bibliografía dice además que no hay una respuesta universal ni pacífica y que sea cual sea el mecanismo que se invente, en todo caso vamos a estar construyendo una herramienta falible, menos mala, perfeccionable, pero nunca satisfactoria, definitivamente satisfactoria para todos». El profesor Mardones expresó asimismo que «esto que estamos desarrollando es la conclusión de un proyecto, de un proceso muy largo que nos insumió un año de esfuerzo, que yo evalúo muy positivamente. Más allá de los documentos sobre los resultados concretos que emanen de la Asamblea el proceso ya en sí fue un valor».

 

Los barrios montevideanos

Mirta Ramírez, del Comunal 14, trabaja en la actividad privada como secretaria. Participa en las comisiones de cultura desde el año 90, cuando comenzó la descentralización en Montevideo. Su tarea es «absolutamente honoraria, al igual que la de los vecinos que participan, los concejales y los ediles». Ramírez explica que ya hubo tres asambleas nacionales en años anteriores, la última tuvo varias instancias, en Montevideo, con reuniones preparatorias y luego en Paysandú, en el Teatro Florencio Sánchez, y en Minas, en el parque de UTE. También Zully Cardozo, quien trabaja hace cuatro años en las comisiones, tomó parte de la actividad realizada en las termas. «En mi taller en Salto -dice Zully- ‘Cultura y medios de comunicación’ fue fantástico; lo único es que se manejó el régimen de que por cuatro personas del Interior que hablaban, tenía que hablar una sola de Montevideo. Había determinada resistencia. También hubo quejas antes de comenzar porque ya el Ministerio había decidido que los coordinadores de talleres estaban designados sin opción de elegir a nadie. Mi taller fue muy enriquecedor, con gente del Interior muy preocupada por ver cómo hacer para que sus actividades sean difundidas en la capital y se les dé el valor que tienen. Hubo sí muchas quejas de la gente de la frontera por la poca comunicación, y en lo educativo, aducen que los niños hablan mal y lo atribuyen a que los medios de comunicación no tienen el alcance suficiente.»

Mirta Ramírez cuenta: «Hicimos una primera evaluación de todas las comisiones, porque todos tenemos una opinión diferente, pero desde el vamos hubo algunas cosas que no nos gustaron. Nosotros fuimos los que impulsamos que el año 2007 fuese el año de la Cultura, luego en la asamblea regional se hizo una comisión de síntesis y allí definieron que 2007 sea el año de la cultura artística. Entendemos que la cultura es todo, respetamos por supuesto a los artistas, pero el año 2007 debe llamarse solamente de la Cultura». Ramírez, que formó parte del taller «exportación de bienes», analiza también los problemas de la representatividad de los comunales capitalinos. «Cuando se nos comunica que la decisión del Ministerio es que el cupo es únicamente nueve personas para Montevideo, nosotros hicimos valer nuestro carácter de representatividad; si somos 18 comunales debería participar uno por cada comisión de cultura, como lo habíamos hecho antes. Se lo hicimos saber a la señora Cecilia Baranda, le dijimos que si ella era funcionaria del Ministerio debía transmitir que las comisiones de Montevideo, con nueve cupos no iban a participar. O se ampliaba el cupo o Montevideo no iba. Cuando nos escucharon y aumentaron los cupos, al llegar a Salto vimos que la gente del Interior pensaba que los íbamos a avasallar, cuando en realidad los que íbamos de Montevideo representando a las comisiones, éramos 16 personas. Eso llevó al cuatro por uno». Ramírez expresó también que la asombraron las respuestas dadas en aquel entonces por el director de Cultura del MEC, Luis Mardones: «El dijo que había estado muy enfermo, que todo eso le había traído una descompensación, y lo comprendo; pero no lográbamos entender por qué no explicaba realmente cómo había sido la situación. Se lo hicimos saber, le elevamos notas e incluso ahora tenemos una reunión para informarle de nuestra postura, que se la haremos saber también a los departamentos de cultura del Interior, porque con nuestros hermanos del Interior no tenemos ningún problema. Eso lo fuimos sintiendo en los talleres, pero hablando, nos interpretan y entienden, pero todo eso debió explicarlo Mardones». Mirta Ramírez opina «que hay que bajar un poco y escuchar a la gente que hace años que está trabajando en la cultura. Hay que entender que cuando se llega a un lugar no empieza ahí la historia, la historia hace mucho que empezó. Habría que preguntarle a algún compañero que trabajó en esto antes, buscar la ayuda de la organización, eso hubiese servido para que muchas cosas no sucedieran. En el taller mío, ‘exportación de bienes’, por ejemplo también tenían que estar el Ministerio de Turismo y Relaciones Exteriores».

Por su parte, Zully Cardozo cree que lo de Salto «sin lugar a dudas sirvió; pero faltó algo, tal vez porque no se organizó como debía. Ahora hay que tratar de aplicar lo de la preparatoria y lo que se vivió en Salto, que no quede como la asamblea de Minas o la de Paysandú, que quedaron en un cajón.»

 

Un balance positivo

Fernando Yáñez, músico y cantautor, participó en las asambleas con triple representación; como integrante de la dirección de Papagayo Azul, nucleamiento que hace música para niños, como vicepresidente de Sudei y como integrante de una comisión asesora en materia de arte y educación del MEC, de la División Educación, que dirige Luis Garibaldi. «Para mí no hay contradicción en esa representación múltiple -dice Yañez- porque todas apuntan de alguna manera a propender y buscar el desarrollo y el trabajo en materia artística en el contexto de la sociedad. Igualmente participamos con este carácter en la primera de las asambleas; en la regional, en Atlántida, que participamos Montevideo y Canelones, ya representé directamente a la Comisión asesora del MEC y Popo Romano fue por Sudei, porque ahí ya me parecía que asumir una repr
esentación múltiple no tenía sentido».

Fernando Yáñez, hace un «balance positivo», aunque comenta: «Hay mucho por hacer, esto es un comienzo, no un final; por primera vez se genera una instancia abierta de discusión con todos los participantes del fenómeno artístico y cultural. Hubo una tendencia muy marcada al principio, desde un sector, de hablar de cultura desde el punto de vista antropológico, lo que genera un problema muy grande, porque si todo es cultura, al final nada lo es». Yáñez opina que «nadie puede estar en desacuerdo con la afirmación de que todo es cultura, pero si todo es cultura no tenemos una puerta de entrada para ingresar al problema. Lo que tenemos es una situación en la cual cultura es la forma en cómo los uruguayos le damos vuelta al mate, pero eso no depende del gobierno, ni de las autoridades ni de los planes que se puedan desarrollar.

La gente le da vuelta al mate porque así se transmite por vía oral y así funciona, en cambio, la atención que uno le presta a la televisión o a los especáculos artísticos de los cantantes populares, por ejemplo, son temas diferentes que hay que atacar de diferente forma». Con respecto a las situaciones planteadas desde los comunales, el músico expresó que «los compañeros de los comunales que llevaron una postura independiente, habían participado en la asamblea regional, por lo tanto si allí se había llegado a un acuerdo en la posición que se iba a llevar a Salto, debía de haberse agotado la discusión en Atlántida para ir con una postura única, aparecer con dos posturas de Montevideo en una asamblea en Salto no era simpático, pero esto se minimizó mucho en la misma conferencia».

Yáñez también adelantó la formación de «un Consejo nacional integrado en forma tripartita con organizaciones de gente vinculada a la cultura, con gente del Estado, los actores culturales en general Será un consejo consultivo muy amplio por donde pasará una serie de temas. Nosotros tenemos que presionar para que el Estado concrete algunas cosas pero no para exigirle al Estado cosas que al Estado no le corresponden; a mí en lo que es personal, desde el punto de vista de mi propuesta artística exijo absoluta independencia, no quiero al Estado metido en mi propuesta. Quiero que el Estado me ayude a generar una situación en la cual pueda escuchar mi propuesta, no quiero más que eso. Los cambios que se produjeron también son consecuencia del trabajo de los artistas que muchas veces lo hicimos de forma muy sacrificada, voluntaria y militante, sobre todo cuando se cometen errores como aquel de clausurar el primer acto de la campaña del Frente Amplio con una canción de Diego Torres».

 

Una vieja práctica

El artista plástico Joaquín Aroztegui, integrante de la directiva del Instituto Cultural Casa Bertolt Brecht, no estuvo en Salto, pero estuvo muy cerca de participar y muy cerca del proceso inmediato anterior a la organización, puesto que estaba encargado del departamento de artes plásticas de la Dirección de Cultura del MEC. «La idea de las asambleas de la cultura ya había surgido -dice Aroztegui- hace años. En la administración anterior contó con la iniciativa de Teresita Pérez (directora de Cultura de Tacuarembó), Alma Galup (de Rivera) y Macarena Collazo (de Paysandú), y después se sumó Gonzalo Carámbula». Aroztegui opinó que «Mardones no estaba muy convencido de esto, pero le pidió a Cecilia Baranda y a otras personas de la Dirección de Cultura que le hicieran un cronograma; cuando lo vi pensé en la historia aquella de cómo meter cinco elefantes en un Volkswagen, sí claro: dos adelante y tres atrás, pero, fuera del mundo de las bromas, en la práctica, no entran. Como se vio que eso no funcionaría, se hizo un nuevo esbozo en el cual estaban pensadas para fines de marzo las asambleas departamentales y recién para julio era la asamblea nacional; ahí hubo algunas presiones, la IMM en donde estaba Raquel Diana comenzó a apurar, que eso tenía que salir antes. Yo no estuve en las termas de Salto, se suponía que iba a ir por el Ministerio, pero no. Después le propuse al director de Cultura de Canelones, Repetto, acompañarlo como asesor, y allí alguien manifestó reparos, entonces decidí mantenerme al margen».

Con respecto a las asambleas realizadas anteriormente, Aroztegui dice que «los documentos de las asambleas que se habían hecho antes están allí, los tiene el director Mardones en su carpeta, porque después de la última asamblea de Minas, alguien se tomó el trabajo de pasar todo eso en limpio y Mardones tiene ese material, incluso cuando fue el año pasado a Minas habló de que se iba hacer una cosa nueva, y allá le advirtieron que no, que allí mismo se había hecho ya la tercera asamblea, y resulta que él no sabía. Yo qué sé, me parece que antes de hablar uno tiene que averiguar». *

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