Ganando tiempo
Advertida la penúltima contorsión del señor K, que ha sugerido la mediación de la Iglesia Católica de Argentina y Uruguay, acudí al diccionario interesado en las acepciones del verbo encajar. Comprobé que hay varias y me quedé con ésta: «Hacer oír prolongadamente a uno algunas cosas, causándole molestia o enfado».
Desde que se inició el litigio por la instalación en Fray Bentos de Botnia y Ence, el señor K, a veces hablando por boca de sus alcahuetes, nos viene encajando un discurso ondulante, ambiguo y desvergonzado que, además de molestia y enfado, ha provocado a Uruguay pérdidas por cientos de millones de dólares. Ahora nos acaba de encajar la variante eclesiástica ya es un hecho, porque, además, a Cotugno le encanta mediar- y yo, traicionando mi agnosticismo, he decidido orar para que no se le ocurra encajarnos también a Maradona.
¿Qué le pasa al señor K? Bueno, me permito insistir en una hipótesis que me ha sido comentada y me seduce. Quizás esté defendiendo los intereses a cambio de campañas mediáticas de respaldo a su gobierno- de una corporación muy poderosa a la que Botnia y Ence, eligiendo a Uruguay, no han hecho precisamente feliz. Si esto fuese así, y tal como van las cosas, incluso con Brasil dejando entrever que apoyará a nuestro país en el Mercosur, esa corporación podría estar diseñando otras estrategias; no obstante, es probable que siga necesitando del señor K para ganar tiempo.
He ahí, aunque también hipotética, una explicación de por qué el hombre de la mirada dicótoma hace lo que hace: está obligado a lograr que el juego sea más lento.
El gobierno uruguayo, en cambio, y sin despreciar al Mercosur, no debe demorar un día más su presentación ante el Tribunal Internacional de La Haya. Sería muy ingenuo creer que el señor K cejará en sus intentos.
Pasado mañana puede pedir, pese a mis oraciones, no sólo la mediación de Maradona sino la de Nazarena Vélez, presentándola de espaldas y agachada buscando un pedacito de jabón que perdió en la ducha. *
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