Mvotma y el programa "Postobra"

LA REPUBLICA entrevistó a la integrante del equipo asesor de la Dirección Nacional de Vivienda, Inés Giúdice, quien explicó las nuevas proyecciones para mejorar las carencias de los complejos habitacionales.

 

–¿En qué consiste el programa del Mvotma «Postobra en Complejos Habitacionales»?

 

–El «Programa Postobra» fue creado con el objetivo de promover el desarrollo comunitario de los complejos habitacionales construidos en el marco del Sistema Integral de Acceso a la Vivienda (SIAV). Tal como se sostiene en el Plan Quinquenal 2000-2004: » Los programas que el Estado uruguayo realizó antes de la creación del Mvotma, destinados a la población urbana de menores ingresos, se caracterizaron por constituir, salvo excepciones, programas de carácter paternalista y asistencial con grandes carencias en el plano del desarrollo social de los grupos destinatarios».

La difícil situación económica de sus habitantes, la ausencia de organizaciones barriales de carácter permanente, el daño de las viviendas y de los espacios comunes por falta de conservación y por usos no previstos originalmente contribuyeron a crear los principales focos de marginalidad social en Montevideo y en algunas ciudades del interior del país. Para evitar la reiteración de estos antecedentes se creó el «Programa Postobra».

La valoración negativa de las consecuencias que históricamente han producido los programas habitacionales de emergencia dirigidos a los sectores de mayor pobreza se comparte plenamente, por lo que se considera que la existencia de un programa de Postobra es indispensable para el desarrollo de estos programas habitacionales. En nuestra opinión, la primera fortaleza del programa es su propia existencia, aspecto no siempre considerado por los organismos gestores de programas habitacionales públicos.

 

–¿Qué aportes dejó el Programa Postobra?

 

–En líneas generales, no es posible afirmar que el Programa Postobra en sus 10 años de ejecución haya contribuido en forma significativa –salvo excepciones–al objetivo de prevenir o mitigar la marginalidad. Asimismo, el desarrollo de esta experiencia contiene múltiples enseñanzas acerca de aciertos y errores con relación a programas sociales de la misma o similar naturaleza.

Se concibe el Núcleo Básico Evolutivo (NBE) o el Núcleo Básico Mejorado (NBM) como el primer paso para la evolución física y social de las familias, evolución que se atribuye al desarrollo del programa de Postobra en un lapso de 5 años. El Mvotma contrataba una ONG cuyos cometidos eran desarrollar el trabajo social con las familias adjudicatarias y al mismo tiempo el cobro de las 2 UR mensuales durante 5 años, lo que totaliza 120 UR, que es la condición indispensable para obtener la propiedad de la vivienda. De esas 2 UR mensuales, una era destinada al pago de honorarios de la ONG y la otra para constituir un fondo para mejorar el propio Complejo. La contradicción del programa radicaba en que los beneficiarios fueron seleccionados por su situación de «emergencia habitacional y social», pero que al mismo tiempo se les exigía el pago para permanecer en la vivienda. Esta circunstancia trajo como consecuencia altos niveles de morosidad por la escasa capacidad de pago de los beneficiarios, pero también por el contagio del fenómeno del no pago, cuestión que se extendió por todo el sistema público de vivienda.

La morosidad provocó el desestímulo de las ONG contratadas. Algunas renuncian sin concluir el período, otras disminuyeron la dedicación y/o calidad del trabajo, y otras se remitieron exclusivamente a la función de cobrador y administrador del Forome. Tal como se ha expresado, -a pesar de las condiciones adversas-, hay experiencias muy destacables de desarrollo barrial especialmente en el interior del país y microexperiencias en barrios de emergencia.

Consideramos cuestionable desde el punto de vista del diseño del programa que se le haya atribuido el rol de cobrador a la ONG, pues éste resulta incompatible con el rol de promoción y facilitador del proceso de mejoramiento del Complejo, participación social y organización vecinal.

Otro elemento a destacar es el alto número de intrusos en los Complejos y el desarrollo de un mercado informal de la vivienda y al corrimiento hacia abajo que se ha producido en el sistema público habitacional.

Por otra parte, las condiciones económicas de los beneficiarios hacen muy alta su propensión a la venta de la vivienda como estrategia de sobrevivencia y el regreso a las condiciones de partida habitacional (asentamiento, tugurio o calle).

Por último se trata de un programa ejecutado desde el año 1994 que careció de elementos de evaluación y ajuste de modo de ir rectificando aspectos negativos o dar respuesta a nuevas realidades. Es así que reiteró el mismo esquema a pesar de sus dificultades, lo que contribuyó a su desgaste y desprestigio. La nueva administración ministerial constató una fuerte sensación de colapso y de disconformidad de todos los actores involucrados (vecinos, ONG, y funcionarios), lo que motivó el comienzo de un proceso de reformulación y cierre en sus actuales condiciones.

 

–¿Cuáles son las mejoras que implementarán al programa?

 

–Actualmente se está trabajando paralelamente en varias direcciones para lograr la adecuación del programa a los objetivos del Nuevo Plan Quinquenal. Por un lado, se están acordando fórmulas de cierre del programa con las ONG que han cumplido los cinco años de trabajo en diferentes Complejos, además se están atendiendo y procesando los reclamos más importantes en relación a problemas sociales o constructivos de los Complejos y, lo que es más importante, se está trabajando en un nuevo diseño de programa postobra que recupere la rica experiencia desarrollada con aciertos y desaciertos.

El nuevo diseño debe ser coherente con los criterios de participación, descentralización, inclusión social y territorial.

La nueva modalidad de postobra incluirá seguramente la participación de ONG, pero buscará también recuperar el rol activo del Estado en su seguimiento y control, de modo de garantizar los derechos de los destinatarios y la calidad de los programas sociales. Se está pensando en un programa que incluya una evaluación y retroalimentación permanente que incorporando la voz de todos los involucrados sea capaz de reformularse, articulando armónicamente los aspectos sociales, los arquitectónicos, los jurídicos y los económicos.

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