Vuelve al pago la paisanada entre el rumor de espuelas sonoras y lejanas bordonas
Una inolvidable Semana Criolla del Prado llegó a su fin ayer, luego de haber quebrado varios récord, no sólo en la venta de entradas y concurrencia de espectadores al ruedo o visitantes al predio; también en Vueltas de Honor -¡un promedio de cinco por día!-, en la calidad de los espectáculos, en los niveles de ventas de los stands, en los llenos casi constantes en los distintos escenarios, y hasta en la venta de cerveza y productos de parrilla. Para los más genuinos representantes de nuestras hondas tradiciones, los aguerridos jinetes, suena la hora de la vuelta al pago, algunos con los bolsillos llenos, otros contando los pesos flacos, los más, a seguir peonando en rodeo ajeno, pero todos ellos con la enorme satisfacción de haber cumplido, haciendo acto de presencia en el rodeo criollo más importante del Cono Sur. Muchos retornan a su patria chica, doloridos y golpeados, algunos como el floridense Folgar, quien espera ser operado luego de sufrir una fractura, aplazan su retorno. Pero lo cierto es, que a partir de hoy las enramadas de Rocha van a florecer con las mentas de Luis Alberto Cor, de los pagos de Velázquez, el Mejor Jinete de la Semana Criolla del Prado 2006. Precisamente, en una muy emotiva ceremonia, llevada a cabo en el Escenario Alfredo Zitarrosa, con la presencia de distintas autoridades municipales entre las que se encontraba el Intendente Municipal Ricardo Ehrlich, quien llegó al Prado minutos antes de las 13.00 horas, se dieron a conocer los nombres de los triunfadores de la 81ª. Edición de la Fiesta de la Patria Grande. Previamente, la jornada vivida ayer, en el ruedo, fue tan vibrante como las que más, con excelentes caballadas dando juego y los exhaustos paisanos dejando el alma para cosechar los últimos puntos que le permitieran «arrimarse» a mejores premios.
Un rochense de todos los ruedos
Es oportuno recordar, teniendo en cuenta además los conceptos ya vertidos en estas páginas en relación con el sentido y el trasfondo de las jineteadas y la reciente declaración parlamentaria de deporte nacional, cuáles son los premios que reciben estos jinetes que han culminado ocho arduas etapas de labor.
Tanto en las competencias en pelo, basto, basto argentino y pelo internacional, el primer premio es de $ 14.300; el segundo, $ 9.800; al tercero le corresponderán $ 7.800; al cuarto $ 5.900; quinto $ 4.850; y cinco premios «especiales» de $ 4.650. Al jinete premiado como el Mejor de la Semana, en este caso, Luis Cor, le corresponden $ 5.100, que suma a los premios que haya obtenido en cada modalidad.
Se han dispuesto 53 menciones especiales de $ 4.200 cada una para los jinetes uruguayos que no hayan obtenido premios, esto es en buen romance, al pago por presencia, que tomando las ocho jornadas de Criolla, representa $ 525 por día.
Esta mención especial asciende, en el caso de los jinetes extranjeros argentinos y brasileños , a $ 4.400 cada una; $ 550 por día. Los premios para las tropillas son de $ 46.950 para el primero; $ 41.000 para el segundo; el tercero recibe $ 32.800, el cuarto $ 31.000, y para el quinto $ 28.050.
Se determinaron seis premios especiales de $ 23.650 cada uno, no acumulables y siete menciones especiales de $ 21.650 cada una. Existe un monto para compensaciones especiales a tropillas e indemnización por yeguarizos muertos, hasta $ 82.600. Seguramente, con las cifras de ayer, la IMM recaudó algo más de $ 4.500.000 durante toda la semana. Ahora, en la jungla del asfalto, en la «macrocefalia» montevideana, todos volveremos a pasar la hoja los curiosos, los grandes medios de comunicación, los escribas de ocasión , para mandar a los paisanos con sus Criollas, a un rincón del olvido hasta que en el año próximo suene otra vez la campana del Prado, cuando en verdad, del Pantanoso y del arroyo Carrasco para afuera, ya desde el fin de semana entrante florecen jineteadas y criollas por casi todos los pagos de nuestra República. Pa’ mentirnos y ensayar poses todos estamos listos, pero el genial Viejo Pancho también gallego y «crioyo» , supo escribirlo hace más de un siglo: «Cebá, cebáme un mate, que yo, pa’ entretenerte / te vi’a contar un cuento / que, aunque es todo él mentira, / tal vez se te haga cierto.» *
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