Tránsito loco
La sociedad ha expresado su conmoción por la trágica serie de accidentes de tránsito ocurridos durante los pasados días a lo largo y ancho del país.
No deja de ser paradojal esta suerte de eructo emotivo, ya que somos muchos los que contribuimos cotidianamente al aumento estadístico de tales accidentes. Claro, nos cuesta admitirlo.
Por otro lado, este es un tema viejo, en todo caso maquillado año a año por la tecnología: vehículos más modernos y más mensajes digitalizados divinizando el éxito y la velocidad.
Es fácil advertir por qué pasa lo que pasa: la mayoría conduce mal, con una notoria impericia (sigue el escaso rigor en las exigencias para obtener la libreta); muchos lo hacen compitiendo (exacerbados, buscando ganarle a los demás a cualquier precio); muchos otros lo hacen irritados (salen a la calle, montan en su vehículo y de inmediato, porque allí se sienten acorazados como Terminator, dejan escapar su ira, su indignación por cómo los trata la vida); y algunos más, demasiados, lo hacen hablando por celular, borrachos o drogados (condiciones ideales para causar un accidente).
Hace falta una reeducación que llevará largo tiempo. Pero también hace falta el registro único de conducir, un control del tránsito menos cómodo, más eficiente y, aunque haya quienes abominen del término, también «tolerancia cero» en la penalización.
Si a esta altura de las circunstancias hace falta tanto es porque hay mucha hipocresía social.
Por eso, una recomendación para quienes se golpean (¿nos golpeamos?) el pecho frente a una tragedia y luego vuelven (¿volvemos?), como si nada, a la vida de siempre, sin empeñar ni un gesto a la búsqueda de asumir responsabilidades: hacer lo que hace Umberto Eco todos los años, al llegar agosto.
Se encierra en las colinas y lee recortes de prensa de los últimos doce meses. «Es como recordar», ha dicho, «que una mujer te rechazó hace treinta años. Te queda la frustración, pero no te matas. Siempre piensas que entonces te lo merecías, pero que ahora has cambiado». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad