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Finlandia: un país europeo sin desocupación, con un alto nivel educativo y una tradición de sauna

Primer mundo. Esa es la denominación que mejor le sienta a Finlandia, un país situado al norte de Europa que limita con Rusia, Suecia y Noruega. Es el sexto país del viejo continente en superficie pero su densidad poblacional es de sólo 17 habitantes por kilómetro cuadrado ya que viven 5,2 millones de personas (de los cuales un millón habita en la capital, Helsinki).

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Finlandia tiene una población homogénea: cerca del 92 por ciento es finlandesa y el siete por ciento es sueca. No hay personas ilegales en este país, donde el invierno es crudo y el verano templado. Durante los meses de invierno, en la capital llegan a registrarse temperaturas de 20 grados bajo cero, y en la provincia de Laponia de hasta 50 grados bajo cero.

Una cuarta parte de la superficie de Finlandia se ubica en el círculo polar Artico, por lo que en las llamadas noches blancas de verano el sol no se pone durante unos 73 días y en invierno no se deja ver por 51 días (produciéndose la larga noche polar conocida en finlandés como “kaamos”).

Los finlandeses “aman” el periodo estival: así lo revela la expresión de felicidad que se les dibuja en el rostro cuando nombran a la estación en que desaparece la nieve. En ese período se escapan a las casas de verano que tienen o alquilan al borde de los lagos y ríos, que ocupan un diez por ciento de la superficie del país.

Los motivos para sonreír son varios. La desocupación no sobrepasa el tres por ciento y los sueldos son impensables para muchos latinoamericanos: un obrero de la construcción gana cuatro mil euros por mes y una empleada doméstica cobra entre 30 y 40 euros la hora. La fuerte presencia de los sindicatos es una de las explicaciones a los elevados salarios.

El elevado nivel educativo de los finlandeses, quienes se muestran cálidos a pesar del clima frío que padecen, es otro de las características a destacar. Todos los niños reciben enseñanza básica obligatoria desde los 7 a los 16 años de edad. La educación posterior es voluntaria, ya sea en el bachillerato o en las escuelas profesionales. Casi el 60 por ciento de la población tiene estudios completos posteriores a los obligatorios.

 

Nokia: un orgullo para el país

Miembro de la Unión Europea desde 1995, por eso circula el euro como moneda, Finlandia tiene una economía industrializada basada en sus recursos forestales y desarrollo tecnológico de la mano de la firma de celulares Nokia. De hecho, para los padres finlandeses “es un orgullo que sus hijos trabajen en esa empresa”.

Su historia se vincula con Rusia y Suecia. Finlandia integró el reino de Suecia desde 1155 hasta 1809, cuando ese país lo cedió a Rusia. En 1917 Finlandia se declaró independiente y dos años más tarde se convirtió en una República con un presidente como jefe de Estado.

Durante la segunda guerra mundial, Finlandia combatió con la Unión Soviética en dos oportunidades: en la Guerra de Invierno y la Guerra de Continuación. Los tratados firmados en 1947 y 1948 con la Unión Soviética tuvieron como consecuencia una serie de compromisos políticos, así como concesiones territoriales: Finlandia perdió más del 10 por ciento de su territorio y su segunda ciudad Viipuri.

La capital, Helsinki, fue fundada en 1550 y muestra una arquitectura neoclásica. Caminar por esta ciudad es gratificante para los uruguayos ya que no hay que mantener la vista fijada al piso para sortear los excrementos de los perros, tampoco se ve basura desparramada en las veredas y los tranvías eléctricos no generan el humo de los ómnibus.

La circulación de billetes tampoco es muy común en esta ciudad, donde hasta el taxi se puede pagar con tarjeta. Claro que este medio de transporte no es accesible: recorrer no más de diez cuadras en coches de último modelo cuesta unos ocho euros.

Los finlandeses tienen locura por los saunas. Tal es así que no sólo hay públicos sino también en la mayoría de los departamentos de Helsinki y otras ciudades. Con la familia, amigos o en soledad, los habitantes de ese país se relajan en estos calurosos espacios hasta varias veces por día.

Otra costumbre, que causa escalofríos a los extranjeros, es salir del sauna (donde hay una temperatura de 80 grados) y tirarse en los lagos congelados. “No pasa nada, salís del agua más que vivo”, aclaran los finlandeses cuando se refieren a esa hazaña.

En el país nórdico hay libertad de cultos desde 1923: la iglesia luterana es la principal del país y concentra la mayor cantidad de fieles (87 por ciento de la población), mientras que una parte (14 por ciento) pertenece a la iglesia ortodoxa. A la hora de hablar de religión nunca se deja de lado que los luteranos deben destinar obligatoriamente a la iglesia el uno por ciento de sus salarios.

Gobernada por la primera presidenta Tarja Halonen, Finlandia es el segundo país menos corrupto del mundo, según lo revela el informe sobre el Indice de Percepción de Corrupción 2005, que se calcula mediante encuestas a empresarios, académicos y analistas económicos. *

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