El MSP creó Unidad de Fármaco Vigilancia y revé los protocolos sobre medicamentos
El Casmu, hasta el mes de marzo, les brindaba Interferón Beta 1A intramuscular -una vez por semana- a sus afiliados con esclerosis múltiple, y luego por una decisión institucional se cambió para el mismo principio activo Interferón Beta, pero subcutáneo, que se aplica tres veces a la semana.
Jesarllian expresó a LA REPUBLICA que «el intramuscular da efectos terribles: fiebre, dolores, calambres, chuchos de frío, insomnio. Mi cuerpo lo absorbe hace siete años; por lo cual ya está acostumbrado. La medicación intramuscular nos hizo -por todos los casos involucrados- un gran efecto, antes no podía caminar bien ni lavarme los dientes, al momento de ingerir los alimentos no coordinaba. Después de seis meses de tomar la medicación empecé a trabajar y hasta ahora no he tenido problemas.
A veces ocurre que los pacientes no se adaptan bien a la medicación. Además, la subcutánea puede producir alergias, soriasis, además de fiebre y chuchos como en la otra aplicación.
A nivel internacional se sabe que si el paciente acepta bien el medicamento intramuscular no es conveniente pasarlo a la medicación subcutánea; si el intramuscular está haciendo bien», enfatizó.
La testimoniante señaló que «como pacientes nos preguntamos si nos sentimos bien, si estamos estables ¿por qué debemos cambiar la medicación?»
Por otra parte, Jesarllian, profundizó en su caso: «Mi neuróloga tratante señaló que no me recetaba esa medicación subcutánea» y su médico de cabecera a través de una nota dirigida a la institución detalló que «cree no conveniente el cambio de medicación». Nota que no fue aceptada por las autoridades de la Dirección Técnica del Casmu, según relató la afectada. «No tienen un fundamento claro para realizar este cambio. En este momento tengo miedo a la institución y a los médicos», expresó.
Asimismo, la paciente reflexionó: «Creemos que es una enfermedad que le puede venir a cualquiera y a cualquier edad. En estos momentos nos sentimos rehenes de los laboratorios y las mutualistas. Nosotros queremos estar bien, para que nuestras familias estén bien también. Buscamos que nos respeten y a nuestros médicos. Pienso que tienen algún problema con algún laboratorio. Manejan el dinero con la enfermedad de la gente. No manejan su sabiduría a favor de la enfermedad de la gente. Además, pagamos un seguro de enfermedad que no se hace cargo».
En 2001 Jesarllian presentó una denuncia ante el MSP (1402001) por la misma razón que motivó esta nota, lo que produjo el no cambio del mismo. La denuncia quedó archivada. En el mes de marzo la misma denuncia fue abierta.
Protocolo y vigilancia
Jorge Basso, director general de la Salud, no estaba al tanto de la denuncia transmitida a este matutino, no obstante señaló a LA REPUBLICA que se creó recientemente una Unidad de Fármaco Vigilancia.
«La valoración de los tratamientos es parte de la política que estamos desarrollando para las patologías prevalentes y sobre todo aquellas que utilizan medicamentos de alto costo. Concretamente, nos encontramos desarrollando un protocolo. El mismo se diseña para identificar cuáles son los fármacos, los principios activos que deben utilizarse y en cuáles circunstancias utilizarse. En los tratamientos de alto costo muchas veces los distintos tipos de fármacos tienen una utilización muy precisa para distintas patologías y para diferentes estadios de las patologías. Esto tiene que ver con una especial preocupación por que los protocolos sean muy claros en torno a la utilización de los fármacos. Este tema es de discusión internacional porque hay un conjunto de intereses -y todos muy respetables-, los cuales debe administrar el MSP. Me refiero a los intereses del paciente, la industria, las instituciones y el de la comunidad toda. Estamos aspirando a revisar todos esos protocolos y a través de una política de medicamentos, que de alguna forma tenga en cuenta la calidad y los costos, toda la población se puede beneficiar de los mismos bajo protocolo.
En este momento el MSP, a través del Poder Ejecutivo, aprobó la instalación de una Unidad de Fármaco Vigilancia, dado que en todo el mundo ya existe.
Allí se estudiarán los aspectos adversos de los medicamentos para que se pueda racionalizar en red la información que le permita al MSP la incorporación de nuevas moléculas o incluso medicamentos sustitutivos a los originales. Tendrá una amplia participación: el Centro de Toxicología, la Facultad de Medicina, de Química, MSP, entre otras estructuras públicas y privadas. De esta forma se obtendrán evidencias de casos de pacientes que reciben medicamentos sustitutivos o no de los originales para evaluar las respuestas a los mismos y luego compararlos con experiencias internacionales para recién definir una política de medicamentos a los efectos de la compra y/o habilitación».
Respecto a los casos de esclerosis múltiple Basso señaló que se está trabajando en el tema, «sabemos que hay una serie de patologías, entre las cuales está la esclerosis múltiple y se plantea la eventual incorporación de otros fármacos, este es un tema de gran complejidad.
Hay que tomar decisiones en base a valoraciones nacionales e internacionales sobre la equivalencia de esos fármacos a utilizar, para de alguna manera garantizar que no se vean perjudicados los pacientes».
Casmu: «Afiliados quieren nombre comercial»
Ricardo Romay, gerente general técnico del Casmu, expresó a LA REPUBLICA que se les brinda «el principio activo Beta Interferón», y aclaró que «no existe ninguna diferencia entre las dos aplicaciones -intramuscular y subcutánea- porque su absorción es prácticamente igual y la disponibilidad del organismo es igual».
«Estos afiliados quieren un nombre comercial, si hubiera casos especiales que por alguna lesión fuera contraindicado se buscaría una solución técnica adecuada». Asimismo, Romay clarificó que «el Casmu, hasta el momento, ha recibido un solo reclamo por este motivo, y la institución cumplirá el veredicto de la Justicia».
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