LA COLUMNA AMARILLA

El prófugo

ANTONIO PIPPO

Alguien dijo una vez que todavía no han sido contestadas las preguntas esenciales formuladas por Kant: ¿Adónde voy? ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo esperar? ¿Qué es el hombre?

Pavadas. Juan Peirano, el prófugo casi increíble, el elegante escapista que pugna por entrar al Libro Guinness de los Records, las respondió hace rato.

¿Adónde voy? Adonde me plazca y me convenga. ¿Qué debo hacer? Pensar que nada ha cambiado y seguir manejando los negocios de los muchachos. ¿Qué puedo esperar? Que unos giles me persigan y que la plata me siga consiguiendo impunidad. ¿Qué es el hombre? Yo, el que huye y ríe.

Es muy sencillo de entender porque no es una cuestión filosófica, psicológica, ideológica ni política. Es una cuestión de guita, de mucha guita.

El tipo común ha vivido intentando lo mismo, sin epílogo feliz: cuando no quiere pagar a un cobrador no atiende el timbre; si no le conviene cruzarse con un vecino camina dos cuadras más; sus escapes se traducen en ir a la vereda de enfrente, en hacerse el enfermo o el loco, en viajar en Buquebus y hasta en disfrazarse. Pero igual, al final, lo joden con el clearing o el médico certificante porque no tiene la chequera a mano.

Esto viene a cuento porque, otra vez, a las autoridades uruguayas parece haberles entrado la desesperación por agarrar y extraditar a Juancito. Es algo cíclico. Y qué cosa, no lo encuentran pese a que un periodista uruguayo lo descubrió en el estado norteamericano de Tennessee, unos fiscales paraguayos saben que ha vivido en Boston y en Nueva York y hay decenas de testigos que lo han visto pasar, llegando o yéndose, por el aeropuerto de Carrasco.

Cuando Juancito caiga –y yo creo que lo hará, pese a todo el dinero que ha usado para responderle a Kant–, recién entonces, se podrá hablar de Interpol y de la justicia con un cierto respeto.

La macana es que, al menos por ahora, parece que será capturado cuando él quiera o estratégicamente le sirva, o cuando se le acaben los verdes (que de esos, madre mía, tiene un montón). *

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