Entre el Collazo y el Solís: una polémica de gala
Es evidente que este evento va creciendo año tras año, habiéndose constituido ya, en uno de los tradicionales mojones de las festividades carnavalescas. Así como la prueba de admisión, casi institucionalizada en el «Ramón Collazo», que convoca cada vez más público, o la fiesta de la elección de las reinas, también convertida en un evento popular significativo, dentro del programa oficial de Carnaval, la entrega de las menciones plantea el inconveniente lógico y de compleja solución, de la elección del ámbito apropiado para su realización. En nuestra opinión, en esta oportunidad fue acertada la elección del Teatro Solís, por muchas razones, y al margen de los problemas organizativos derivados del complicado y poco funcional sistema de invitaciones y acreditaciones. Esta fiesta de Carnaval, en cierta forma la fiesta de cierre de 2006, merecía el marco del Solís, por lo que significó para la sociedad montevideana su reapertura y porque en anteriores ocasiones recientes, le había sido negado a los carnavaleros. Más allá de lo extenso del evento, o de pequeños desajustes en su marcha, pensamos que fue una muy buena noche para toda la familia del Carnaval, y el ámbito idóneo era ese y no otro. Se oyeron esa misma noche, como antes y después en distintos medios, opiniones encontradas acerca de la pertinencia de llevar a cabo en esa sala, esta ceremonia. Para muchos de los polemistas, parece que la única alternativa era entre el Solís y el Teatro de Verano. En este sentido no compartimos en absoluto la opinión expresada por Luis Trochón, uno de los laureados de la noche, quien se mostró visiblemente molesto porque el evento no se hizo en el «Ramón Collazo». En primer lugar, la noche del lunes 27 no era de las más apropiadas para un espectáculo al aire libre, mucho menos al lado de la rambla; en segundo término, el hecho de concurrir con camisa y corbata es un problema de Trochón, no de la sala. Nosotros hubiésemos ido a cualquiera de los dos lados vestidos de la misma manera. Tampoco nos resultó problemático no poder fumar un cigarrillo adentro del Solís, y, en última instancia, poder fumar en las plateas del Teatro de Verano, no se nos ocurre que sea un argumento de peso. Es más, pretender enclaustrar al Carnaval en un ámbito exclusivo, más allá de los consabidos lugares comunes, como «templo de Momo», o «el escenario mayor del Carnaval», se parece más al deseo de recrear un gueto o lo que es más grave, una expresión clasista sin fundamento. Ahora bien, ¿qué hacemos el año que viene? Ese es otro cantar. Tal vez, ni el Solis ni el Teatro de Verano sean los lugares más apropiados. ¿Porqué no hacerlo en el Cilindro Municipal con entrada libre y abierta a todo público? Si para entregar las menciones elegidas por voto popular se contabilizaron este año más de 10 mil votos, ¿cómo no permitirles a quienes votaron, que puedan concurrir a la entrega de esas distinciones?
Velásquez y Gardiol ganan el Soliño
Agadu dio a conocer los triunfadores del certamen «Víctor Soliño», en su X Edición. El Primer Premio lo ganaron Jorge Velásquez y Felipe Gardiol, de murga La Margarita, con el tema «Una noche estrellada». El Segundo Premio fue para «Esperando tu regreso», de Elbio Olivera. Comparsa Estrellas Negras. El Tercer Premio le correspondió a «Sueño de milongón», de Roberto Darwin, de Serenata Africana, y el Cuarto Premio lo obtuvo Aníbal Bueno, con su tema «La historia de la murga mariposa», de murga Diablos Verdes. Integraron el jurado, Fernando Condon, por Agadu; Edgardo Muscarelli, por la IMM, y Ruben Boyer, por Daecpu, actuando en secretaría y organización, Eduardo Outerello. *
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