"La cultura tibetana bajo dominio chino corre el riesgo de extinción"
Tsewang Phuntso, de 47 años, es representante del Dalai Lama desde 2001. De nacionalidad tibetana y exiliado en la India luego de la invasión China a su país de origen, Phuntso vive actualmente en Nueva York, donde funciona la oficina del gobierno tibetano en el exilio para América Latina.
Se encarga de transmitir información sobre la cultura tibetana, establecer contactos con organismos, organizaciones, universidades y grupos budistas; y coordinar los viajes de su santidad Tensyn Gyatzo, décimo cuatro líder político y espiritual del pueblo tibetano por Latinoamérica.
Dalai Lama se encuentra exiliado en Dharamsala (India) desde 1959, cuando se produjo el levantamiento nacional del pueblo tibetano contra la ocupación china. Allí se asentó el gobierno del Tíbet en el exilio, por lo que miles de tibetanos decidieron emigrar a la India. Hubo quienes permanecieron en el Tíbet, que desde hace más de cinco décadas se encuentra bajo dominio chino.
Pertenece a la religión budista, una de las más importantes del mundo, fundada hace más de 2.500 años al norte de la India. Se fundamenta en los principios de la no violencia, paz, tolerancia y compasión. El budismo tibetano proviene del último desarrollo del budismo en la India entre los siglos VII y XII. No es una variación geográfica o cultural del budismo sino su esencia misma.
–¿Cuál es la fórmula para alcanzar el grado óptimo de espiritualidad?
–Alcanzar la realización espiritual va más allá de la religión. No hay necesidad de una conversión al budismo, sino de entender los postulados de esa filosofía. Muchos de los problemas de salud podrían solucionarse teniendo una actitud positiva en la vida. Para contrarrestar el estrés y la depresión, de los que tanto se habla hoy, se recurre a medicamentos; pero más que médicos y científicos es necesaria una actitud positiva frente a la vida. Y para eso son importantes los valores como amabilidad, paciencia y tolerancia. Al vivir en una sociedad competitiva muchas veces se olvidan esos valores, entonces terminamos concurriendo a la iglesia o al templo por una cuestión de costumbre.
— ¿No es utópico aplicar esa filosofía en los tiempos que corren?
— Frente a todos los problemas que se viven, se acude al yoga y a las técnicas de meditación justamente para intentar buscar una solución a esos problemas que de otra forma no se consigue. No es que el budismo se posicione contra los medicamentos, pero cuando se tiene una actitud positiva frente a la vida los remedios hacen efecto más rápido.
— ¿Cómo describiría al Dalai Lama?
— El Dalai Lama tiene diferentes significados para distintas personas. Para los tibetanos es el líder espiritual y político y además, el corazón del país. Para mucha gente en el mundo, particularmente en Latinoamérica, es un guía espiritual y moderno. Para los jóvenes el Dalai es alguien que puede mostrar un sendero para encontrar una vida productiva y significativa. Otra gente lo ve como un símbolo de paz.
— ¿Cómo se hace para conservar la cultura tibetana bajo el dominio de China?
— No es tarea fácil preservar una cultura. Pero aquí es necesaria una diferenciación entre los aspectos físicos y los valores de la cultura. La comida, ropa y la forma de vida son características de una comunidad pero hacen más a una costumbre que a una cultura. Yo puedo comer como un uruguayo y vestirme como tal, pero no puedo aprender a pensar como ellos. Los valores son los que pasan de una generación a otra y los que te dan identidad. La cultura tibetana tiene la forma de la filosofía budista, que se basa en la paciencia y la tolerancia. Y eso es importante que se traslade a los más pequeños. En el gobierno tibetano en el exilio se puede preservar la cultura porque en India está la opción de mandar a los niños a escuelas indias o tibetanas. Pero en el Tíbet bajo dominio chino la situación es muy diferente e incontrolable para los tibetanos, porque nuestros compatriotas son educados en la forma de vida china. En ese caso es muy difícil mantener la cultura, por lo que corre el riesgo de extinguirse.
— La paciencia es una de las características de la filosofía budista. Pero, ¿cómo se hace para no perderla cuando se está perdiendo la identidad?
— Nosotros nos preguntamos si el perder la paciencia te llevaría a resolver el problema. Uno siempre pretende e intenta lo mejor, ir en el camino correcto pero al mismo tiempo tiene que prepararse para que pase lo peor. La meta es ir hacia lo mejor pero sabiendo que lo peor puede pasar, por lo tanto no tomamos de una manera tan trágica una posible situación negativa. En cuanto a la situación política planteada, pensamos que se va llegar a un acuerdo con China pero también existen todas las posibilidades de que no suceda.
–¿En qué estado se encuentran las negociaciones para obtener una autonomía significativa del Tíbet?
— Dalai Lama no quiere ningún tipo de conflicto. Pretende encontrar una solución final, que puede venir a través del diálogo. El diálogo significa negociación y la negociación significa compromiso. Si los chinos estuvieran en condiciones de ofrecer una real autonomía, genuina para el pueblo tibetano, en la que pudieran disfrutar de la libertad para usar su propio idioma, entonces los tibetanos no pretenderíamos ni la independencia ni la separación de china.
— ¿Cuán lejos se está de un acuerdo con China?
— Las negociaciones siempre son difíciles. Los contactos con Beigin comenzaron en 2002 y hasta ahora ha habido cinco rondas de diálogo. Pero lamentablemnete todavía se está muy lejos de un acuerdo. Como persisten muchas diferencias es muy difícil encontrar una aproximación: no hay confianza de una parte hacia la otra. De todas maneras seguiremos buscando más rondas de diálogo.
— En Occidente se instaló una especie de moda budista debido a la conversión de famosos cantantes y actores de Hollywood hacia esta religión. ¿Cómo toman esto?
— Dalai Lama te aconseja que mantengas tu propia fe y tiene una actitud abierta para todos, porque cuanto más entiendes otras culturas más entiendes a la tuya. Uno a veces se cierra y no quiere ver otras realidades, culturas y filosofías. Pero cuando entrás a analizar las otras religiones, empezás a ver diferencias con la propia y entonces terminás conociendo mejor tu filosofía. No hay religiones ni culturas más importantes que otras. Hay que tener una actitud abierta para aprender de todas ellas y al mismo tiempo mantener tu propio pensamiento.
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