Me ofrezco como voluntario

En la aldea gallega de mis abuelos, hace más de setenta años, al realizarse el escrutinio de las elecciones nacionales, cuando entre la profusión de votos a favor de la coalición de derechas, apareció una papeleta del Frente Popular, un connotado vecino de la aldea exclamó: «Â¡Ahí está el voto de Fariña!» Como era de suponer, luego del alzamiento militar, mi abuelo fue perseguido, encarcelado y condenado.

Mis padres arribaron al Uruguay a fines de los años cuarenta; aquí, uno de mis hermanos sufrió la tortura y la cárcel, nosotros la persecución y el hostigamiento. Tuve el honor de elaborar y presentar en una conferencia relizada en el Claeh, en 1982, en plena dictadura, la ponencia de la Coordinadora Juvenil de Instituciones Españolas con respecto a la trascendencia de la Constitución española para los procesos de apertura democrática en el Cono Sur. Por todas esas razones, por mis padres que aún viven y por la memoria de mi abuelo, me ofrezco voluntariamente a la directiva del Club Español para retirar esa afrenta de su fachada. Abrazamos tempranamente las letras y el periodismo, pero debimos hacer muchas cosas en la vida para poder sustentarnos, entre ellas algunas changas de albañilería. Conservo todavía de aquellas épocas, el marrón, un cincel y una punta… Pueden contar conmigo para usarlos nuevamente.

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