Floridense creó harina más barata y duradera
En entrevista con LA REPUBLICA, Luis Silva narró la historia desde sus inicios: «Yo patenté en el año 1983 un proceso industrial dirigido a procesar la harina de trigo con la inclusión de dos huevos de gallina por kilogramo. Ese invento nació a raíz de las dificultades que existían en algunas fideerías, que yo asesoraba como técnico molinero durante muchos años. Había una dificultad muy grande para incorporarle el huevo a la harina aún usando los medios más eficaces que se conocen actualmente. Yo en mi tarea de técnico creé un diseño, una fábrica, para hacer ese trabajo en especial».
«Pese a que el proyecto es muy amplio nunca pude financiarlo, porque no encontré apoyo a nivel nacional, teniendo en cuenta que es un montaje grande. Pero finalmente con la ayuda de un inversor de la ciudad de Montevideo armé un prototipo de planta, con el cual podemos hacer unos 2.500 kilos de harina por día, las 24 horas».
La inversión es de U$S 10.000 incluyendo materiales y mano de obra.
Con la planta se apunta al mercado de las harinas fraccionadas en paquetes de un kilo, destinados al ama de casa especialmente. «Para hacer fideos, para hacer todo tipo de alimentos».
A vender
El invento, ya patentado, fortalece la futura comercialización y para ello se realizan pruebas desde hace más de un año. Una ingeniera química contratada envía los resultados y los análisis al Ministerio correspondiente, al igual que el LATU (Laboratorio Tecnológico del Uruguay).
«El producto es novedoso porque mantiene la humedad muy baja y puede ser conservado de manera igual o mejor que las harinas convencionales. Hemos notado que las harinas habituales, luego de determinado tiempo, adquieren un bichito que se llama gorgojo. En este caso la harina procesada no se altera para nada, hemos hecho muchos análisis», dice orgulloso Silva.
Y además es más barato el nuevo producto.
Costo reducido
Los técnicos calcularon que un kilo de la nueva harina, envasado y puesto en el comercio, cuesta $ 15 o $ 16. Algo menos que las harinas convencionales, blancas y de buena calidad, que cuestan hoy $ 23 o $ 24 el kilo.
«Esto está pronto, la planta la hemos hecho funcionar infinidad de veces. La gente del Ministerio vino y estamos esperando la habilitación.
La directora de Bromatología local, que vino y nos felicitó, nos dijo que al ser un producto inédito necesita un registro especial como habilitación a nivel nacional. Se debe labrar un acta, hacer algo protocolar…»
La planta se ubica en forma contigua al viejo edificio de Molino Hariflor, en la ciudad de Florida. *
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