"Una cosa es robar y otra es pegarle un balazo a una persona por la espalda cuando ya se ha entregado"
La crónica en las páginas judiciales describió el hecho: el empleado de una farmacia quedó parapléjico a consecuencia del disparo que le efectuó un delincuente durante una rapiña. Todo sucedió el día sábado en el comercio ubicado en Camino Maldonado y Cochabamba. El empleado fue herido por la espalda, luego de que había caído por un culatazo que le propinó el ladrón.
A tres días del trágico hecho, el joven Fernando Julián Figeiras Pereira se encuentra internado en el Banco de Seguros, sin movilidad de la cintura para abajo.
El otro joven que se encontraba en el comercio, Jorge Fernández hijo de María del Rosario Meléndez, dueña del local tiene 20 años, y hoy se encuentra profundamente afectado por lo que ocurrió.
El «mandadero» renunció luego de los hechos, en el año 2005 había recibido un disparo en el abdomen y prefirió no trabajar más en el mismo lugar.
«Una cosa es robar y otra es pegarle un balazo a una persona por la espalda, cuando ya se ha entregado, es algo inaudito, es una falta total de valores. La violencia se ha ido incrementando y además se ha perdido el respeto total hacia la vida de las personas», manifestó María Meléndez.
Es la segunda vez que le roban el local, que está abierto al público desde el año 1980 y lo heredó de su madre.
María confiesa sentirse «horrible» y de inmediato comenta: «Tengo que tener la farmacia abierta porque tengo compromisos pero sinceramente estoy en una situación que es desesperante».
«No te muevas porque te mato»
El joven de 28 años cayó al tropezar con el escritorio del local, pero el ladrón perdió el control y le disparó por la espalda. Fernando Julián, padre de familia, con un hijo de tres años, quedó desangrándose en el piso, mientras el ladrón, «inmutable», guardaba en su bolso todo lo que encontraba a su paso.
Eran las 18 horas del día sábado, cuando el ladrón ingresó al local y pidió una mochila de las que estaban colocadas en vidriera, luego solicitó un desodorante. Y mientras el empleado buscaba la mercadería, sacó dos revólveres calibre 38 y gritó: «Esto es un asalto, no te muevas porque te mato, entrá o te quemo».
El delincuente se llegó a llevar alrededor de 5 mil pesos, todas las fantasías, relojes, cadenas y anillos. Guardó enseguida lo hurtado en la mochila que minutos antes había comprado, y «como no le alcanzó, le quitó el bolso a un cliente que se encontraba presenciando los hechos y lo llenó con mercadería, se llevó todo lo que quiso y sin ningún apuro, como si estuviera solo, como si estuviéramos en una selva».
Por si fuera poco, antes de salir, con el cable de un ventilador amarró al hijo de la dueña, Jorge Fernández, y con el cable del teléfono a un cliente, y «luego les tiró a los dos el fax por la cabeza».
En ese momento María del Rosario, se encontraba en el balneario Neptunia, festejando el cumpleaños de su sobrina, nunca pensó recibir tan horrible noticia. «Cuando me avisaron me vine como loca, cuando llegue acá no lo podía creer».
El ladrón está suelto
Fernando no tiene sensibilidad de la cintura para abajo, está inmóvil en una cama en el Banco de Seguros, «vamos a ver si hay alguna esperanza para que pueda recuperar la motricidad», dice María Meléndez.
«Es un chico de 27 años, el mes que viene cumplía los 28, es padre de un niño de tres años, y «es una persona buenísima, que no se merece esto» .
La Policía actuó de inmediato, luego le acercaron a María del Rosario varias fotos con posibles sospechosos para que su hijo y el empleado pudieran realizar la identificación, pero aún el caso no arroja novedades y el ladrón está suelto.
«En el barrio se vive una situación total de inseguridad, es impresionante, roban a personas, le quitan los bolsos, las personas adultas no pueden andar ni con monederos, ni carteras, porque esto es moneda corriente, cada cinco minutos alguien es golpeado». *
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