Calendario
1931.- La banda de asaltantes argentinos, declarados anarquistas, era liderada por Miguel Arcángel Roscigna. Tiempo atrás habían cometido, a plena luz del día, uno de los asaltos más sonados de la historia policial montevideana, el atraco al Cambio Messina, en 18 de Julio esquina Plaza Independencia, dejando un saldo de varios muertos, uno de ellos, el propietario. La labor policial logró después la captura de casi todos los delincuentes menos de su líder Roscigna.
Este 18 de marzo lleva adelante la primera fuga masiva del Penal de Punta Carretas.
Fue tarea de meses. Había comprado en la calle Solano García un local donde instaló una carbonería, llamada «Al buen trato». A ella llegaban carros y camiones que salían cargados de escombros y tierra, sin despertar sospecha alguna. Es que junto a otro malviviente, Gino Gatti, apodado «El Ingeniero», construyó un muy largo túnel que cruzaba la calle, atravesaba el muro penitenciario y llegaba a un patio de la cárcel.
Este día, aprovechando un supuesto traslado al Hospital, once de los recluidos logran abrir la salida al túnel. Y se van entre los fugados, por lo menos, cuatro de los cómplices de Roscigna. No será por mucho tiempo pero el escape se consumó y recién podrá ser superado, cuarenta años después, con la fuga de 112 tupamaros.
1949.– Nace Carlos Liscano, escritor, exiliado por razones políticas, cuenta en su producción temas que reflejan sus vivencias: «El método y otros juguetes carcelarios», «Memorias de la guerra reciente» y las más recientes «El furgón de los locos» y «La ciudad de todos los vientos». Recibió el premio Bartolomé Hidalgo.
1960.- Nace Fidel Sclavo, artista plástico que maneja con creatividad que siempre sorprende, áreas como el dibujo, el diseño gráfico, la pintura y envuelve todo ello con aires de humor Intérnese en sus imágenes.
1977.– Nace Julio Bengoa, comunicador televisivo que se ve en VTV.
1910.- A los 35 años muere Julio Herrera y Reissig, el poeta del modernismo, metafórico, de los sentimientos, por momentos oscuro, difícil de comprender como dicen algunos críticos, aunque cada palabra busque siempre que tenga respuesta en el lector para alejarle de la realidad. En diez años escribe sus obras, «Los parques abandonados», «Los éxtasis de la montaña» , «Las clepsidras».
En los primeros años del siglo XX se convierte en ese dios -según lo define Roberto de las Carreras- que domina «La torre de los Panoramas», un pequeño altillo en un tercer piso de la casona, donde suele encerrarse con otros jóvenes escritores («todo el Olimpo estaba presente» se sostiene). Muere empobrecido.
«La Tolerancia es el saludo de la inteligencia a lo desconocido. Tolerar es amar lo que se acerca y es acercarse a lo que viene. Nadie puede ser juez de lo que sólo puede ser juzgado por la posteridad, y quien dice relatividad tropieza sin querer con lo infinito», Julio Herrera y Reissig (Ref. Capítulo Oriental 13)
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